por Ángel Cervantes | 23 Enero 2012

El Sevilla tiene un serio problema en el último tramo de su ataque, y esa circunstancia, negativa como la que más, le acarrea diversos males. El primero es que para acertar una vez en la portería debe generar como mínimo cuatro ocasiones previas. El gol de Negredo anoche en Heliópolis supuso un empate, pero debió equivaler a la puntilla definitiva, el colofón perfecto a una primera parte excepcional de fútbol, intensidad y ritmo de un equipo que, decididamente, ha encontrado un sentido a su juego sobre todo desde la llegada de José Antonio Reyes, que ayer se marcó un partido soberbio. Otro de los males es el sobreesfuerzo que debe realizar el equipo después de marrar tantas ocasiones y que se paga con creces en los segundos tiempos.
El resto de conflictos es conocido por todos. Fazio y Spahic, gafado el primero además, siguen sin dar la talla. Javi Varas comienza a mostrar síntomas de debilidad; el lanzamiento de falta de Beñat no iba ni fuerte ni colocado. El entrenador, previsible a más no poder, sigue sin acertar en los cambios; ayer Trochowski ofreció posiblemente sus mejores minutos como sevillista, con lo que no se entiende la entrada de un Rakitic que nuevamente evidenció que no está para muchos trotes. La lectura positiva, que la hay y que no es baladí, es que el equipo crea fútbol, piensa con calidad, rapidez y sentido y genera ocasiones clamorosas. El gol es cuestión de rachas, desde luego, el gol se recupera. Negredo, el ayer ausente Kanoute y, esperemos, el recién incorporado Babá deben ayudar a recuperar el olfato perdido. Ya advertíamos de la aportación, determinante hasta el momento, de un Reyes que parece haber contagiado también a otros compañeros, como Jesús Navas o Trochowski. Comienza una segunda vuelta que, en buena lógica, debería ser la del resurgimiento. Ojalá.




El que perdona lo acaba pagando
En los ultimos tiempos defendi que Palop a pesar de todo lo que nos habia dado, no debia ser titular. El tiempo me dió la razón con soberbias actuaciones de Varas. Pero hoy he de reconocer que no es el mismo y que hemos perdido puntos por fallos clamorosos suyos. Es mi opinión.