por Juanma Díaz | 21 Enero 2012
Según la RAE, un derbi es un encuentro, generalmente futbolístico, entre dos equipos cuyos seguidores mantienen permanente rivalidad. Pues bien, eso es lo que nos toca vivir hoy de nuevo: un derbi. Y bien que se ha hecho esperar… Han pasado casi tres años -el último enfrentamiento se produjo en febrero de 2009 en el Sánchez-Pizjuán, aunque del resultado prefiero no acordarme-. Sin embargo, este partido tendría que haberse jugado antes, pues el sorteo del calendario de esta temporada determinó que fuera la primera jornada de Liga, allá por el mes de agosto, pero la huelga de futbolistas de la AFE lo impidió y finalmente se llegó al acuerdo de que se jugara ahora.
Nuestro equipo visita el Benito Villamarín en no muy buen momento de juego y resultados, pero un partido como éste es distinto a todo. También nuestro rival ha pasado por distintas rachas de partidos seguidos ganados y partidos seguidos perdidos. Nada de esto vale en un partido como el de hoy. Cualquiera de los dos puede ganar y puede perder. Siempre se ha dicho que las estadísticas en fútbol no valen para naada y que están para romperlas.
Yo particularmente tenía ganas de derbi, porque ya está uno cansado de tanto clásico -parece que no hay más fútbol que cuando se enfrentan Madrid y Barcelona-. Pero para esto -como para todo- hay distintas opiniones y gustos: los hay que no quieren un derbi ni en pintura porque creen que ésa es la liga particular del equipo rival o porque piensan que tienen poco que ganar y mucho que perder. Yo lo veo de otra forma: son tres puntos más, pero que si los consigue tu equipo te dan una satisfacción especial. Y yo espero que esta noche esos tres puntos se vayan para Nervión.
Y los aficionados. Rara es la familia que no tenga entre sus miembros aficionados de ambos equipos, del Sevilla y del Betis. O amigos. Amigos de toda la vida que son del otro equipo de la ciudad. A mi me gustan estos partidos, me gusta vivir la rivalidad, me gusta apostarme un desayuno con mi compañero -y amigo- Pepe -muy bético- y que me lo tenga que pagar la semana que viene porque el Sevilla gane en Heliópolis. Así entiendo yo la rivalidad, así ha sido -y sigue siendo en muchos casos-. Rivalidad sana, el cachondeíto típico de aquí. Nada que ver con insultos, desagravios o actos de violencia con los que en absoluto estoy de acuerdo, vengan de donde vengan.
Así que disfrutemos del partido y ganémoslo. ¡Ojalá sea así!




Ya queda menos para que Marcelino sea historia en el Sevilla
Juanma, no quiero decirte nada, solo remitirte a un blog que habitualmente no lees pero que, como cada curso, tendrás que visitar alguna vez y los de allí venir aquí.
Te ruego que leas esta entrada y mi comentario. Voy a poner este enlace que me parece que con la emoción se me ha olvidado.
Un beso, palangana guapo