por Ángel Cervantes | 16 Enero 2012

Cualquier equipo, menos el actual Sevilla, se hubiera ido al descanso la tarde de ayer con un tres cero definitivo en el electrónico. No deja de ser curioso lo que está sucediendo, porque si con el Valencia en la Copa del Rey se disputaron treinta minutos excelentes, ayer en Nervión se vio la mejor primera parte de los de Marcelino desde que echó a rodar el balón en esta temporada 2011-2012. El problema ahora es que no hay gol, que Negredo no ve puerta, que los innumerables centros de Jesús Navas nunca encuentran rematador, que los centrocampistas ni tiran desde la media distancia ni tienen llegada. Sin goles no hay victorias y sin victorias ocurre lo que le está ocurriendo al Sevilla: 10 puntos de los últimos 33 posibles, un balance desolador.
La segunda parte no pudo tener continuidad por diversos aspectos. Para empezar, el equipo pagó el esfuerzo titánico del primer periodo. Segundo, cuesta entender que con un empate en las tablas Marcelino sacrifique a un delantero para dar entrada a otro, por muy mal que se encuentre el primero. Y tercero, cuesta comprender más todavía cómo se le pueden dar minutos a un jugador, Perotti, que basa su fútbol en la rapidez y la explosividad y que, en estos momentos, no está capacitado siquiera para ocupar plaza en el banquillo, tanto física como futbolísticamente hablando. Es una falta de respeto al público y al propio jugador, que fue además blanco de las iras de la grada.
En ese sentido, convendría realizar un llamamiento a la cordura con respecto al lamentable comportamiento de algunos aficionados, por llamarlos de algún modo, que se han enfrentado directamente con algunos jugadores. Y una última reflexión: esta liga española es tan ridícula que el Sevilla (10 puntos de los últimos 33 en juego, recordemos) se encuentra únicamente a cinco puntos del Levante, cuarto clasificado. Y el líder le saca al tercero la bonita cifra de 12 puntos, cuando todavía no ha terminado la primera vuelta. De chiste.




Espero que tras la derrota en el derby el señor Marcelino sea cesado en su puesto