por Francisco Borrego | 25 Agosto 2010
A mí no me valen comentarios como los que escuché en radio: “Que no hay mal que por bien no venga, que si nos apearon de la Champions es para ganar la tercera UEFA (hoy Europa League). Lo que presencié ayer es un SEVILLA, FC con tremendas carencias defensivas, con un enorme hueco en el centro de campo (ahora entiendo la no alineación desde el inicio de Cigarini hasta este partido), un equipo previsible que se ahogaba una y otra vez ante el buen planteamiento defensivo de los portugueses, un equipo que ha bajado en calidad, que los que han llegado, salvo Dabo, no mejoran lo que se ha ido y esto es un toque de atención al buen profesional que es Monchi. Un equipo en el que Konko está para poquito, que Kanouté no aportó nada (quiero creer que son las cosas del Ramadán), que Luis Fabiano no fue el mismo, que Fazio es lento y en la zaga un peligro, que Escudé no podía con su par, que hasta no estaba fino Jesús Navas, que Peroti se pierde en regates, que… que… MUCHAS COSAS DEBEN CAMBIAR.
Bien nos estudió el entrenador del Sporting de Braga que ha sabido hacer su partido, con una escuadra ordenada que tapaba muy bien las internadas del MEJOR EQUIPO DEL SUR DE ESPAÑA, quien una y otra vez se topaba con el buen sistema planteado por un equipo técnicamente inferior, pero que aprovechó muy bien sus oportunidades para hacernos un descosido.
Pero hay otro punto que no quiero dejar pasar por alto. Con este equipo nos enfrentamos otrora en UEFA y le ganamos por 2-0, pero aquel SEVILLA, FC tenía lo que hoy tienen los portugueses y carece el MEJOR EQUIPO DEL SUR DE ESPAÑA: Tienen ILUSIÓN, GANAS. Y estos alicientes te dan las alas necesarias para alcanzar el objetivo que se marque uno. La garra, el coraje, el corazón y los huevos necesarios para llevar la victoria hacia ti. La motivación del SEVILLA, FC no era la adecuada, la mente no funciona todo lo bien que se quiere, en el vestuario no se ha concienciado como se debiera para que nuestro EQUIPO saliera a comerse a los portugueses. Ha sido al contrario, y aquí hay que reflexionar y hacer el consabido examen de consciencia y por supuesto el firme propósito de enmienda.
Para terminar una cita histórica: En la batalla de las Termópilas, Leónidas se enfrentó con muy pocos guerreros frente al numeroso ejército de Jerjes. Pero aún así, la estrategia, el coraje, la furia y la casta espartanas llevaron a sucumbir al numeroso ejército persa que pretendía invadir Grecia.
LA CASTA Y EL CORAJE, son fundamentales a la hora de afrontar con garantías los encuentros. LA CASTA Y EL CORAJE que nuestro olvidado himno pregona, son las poderosas armas que hacen que equipos con menor nivel y presupuesto arrasen a los poderosos.
Y NO HAY MÁS.
Francisco Borrego



