por Pedro Monago | 22 Agosto 2010

Vaya por delante que siempre soy respetuoso con las decisiones de los entrenadores, básicamente porque tienen más información que los aficionados y, por tanto, no partimos de la misma base para tomar decisiones/opinar.
Con esta cautela, sí que por una vez me voy a saltar mi principio de no opinar de cuestiones técnicas, para decir que me sorprendió que en el partido de ayer no jugara Juan Cala de titular. Es evidente que con la “baja” de Squillaci –de éste y del “elegantísimo” Wenger también me gustaría escribir otro día-, se hace imprescindible el concurso del resto de centrales y para jugar en un campo como el del Barça parecía oportuno contar con centrales rápidos. Es cierto que Konkó es rápido y que ha jugado ocasionalmente en esa posición, aunque más por razones de urgencia que como planteamiento de inicio.
La cuestión es que, si era un partido en el que había que hacer rotaciones pensando en el martes que viene ¿no hubiera sido razonable hacer jugar a un central como Cala que tiene ya cierta experiencia en primera, que es rápido y que va bien de cabeza, en lugar de reconvertir a un lateral que, por otra parte, tiene propensión a las lesiones?
No estoy diciendo que eso hubiera cambiado el partido ni el resultado, porque hay otras muchas circunstancias a tener en cuenta y que no son objeto de este post, pero objetivamente podemos concluir que la actuación de Konko en esa posición fue bastante desafortunada, con lo que no ha salido bien parado nadie: ni él, jugando en una posición que no es la suya, ni el entrenador que ha tomado la decisión, ni Cala que se preguntará que hace falta para tener un puesto en el equipo.
En fin, imagino que habrá razones que lo expliquen y en cualquier caso habrá que tener en cuenta lo sucedido de cara al futuro. Olvidemos cuanto antes un partido nefasto y centrémonos en apoyar el martes al equipo en una cita trascendental, porque lo contrario sería tirar piedras contra nuestro tejado.
Pedro Monago



