por Francisco Borrego | 12 Agosto 2010

Dicen que todos los brasileños son iguales, que todos vienen al SEVILLA, FC a lo mismo: a estar unas temporadas y prepararse para catapultarse a un club con mayor caché, una entidad de las llamadas de elite que le proporcione el contrato de su vida y los emolumentos mayores para aprovechar bien los años de su corta carrera, lo cual no pretendo ni quiero aquí censurar. Pero lo cierto es que en estos últimos años así ha podido parecer, no me quiero retrotraer a quien fuera el fenomenal jugador Carlos Alberto Pintinho, que no sólo hizo su carrera entre nosotros sino que se estableció para el resto de su vida en la ciudad de la Giralda. De ahí a los Baptista, Alves, Adriano y… Luis Fabiano que, de confirmarse, sería otro que busca el contrato de su vida o la gloria y la grandeza de pertenecer a un club poderoso, son claros ejemplos de lo que apunto.
Dicen que todos los brasileños son iguales, pero de esta última hornada de jugadores canarinhos hay uno que ha preferido estar donde se le estima, donde se le quiere y, lejos de volar, ha optado por quedarse en la entidad de Nervión. Es de agradecer que al excelente mediapunta de Renato Dirnei le tire más su estabilidad y su identificación con nuestros colores y nuestra idiosincrasia a la hora de dilucidar su futuro. Es de los jugadores que caen bien desde que llegan, que se hacen sevillistas sin que nadie les de lecciones de sevillismo. El bueno de Renato ha sabido equilibrar su profesión con sus emociones y ha establecido la excepción, como antaño lo hiciera Pintinho, que confirma la regla. Al gran Renato le tiene que agradecer la entidad su predisposición para negociar su ampliación de contrato, su carácter afable y comprometido con la causa del SEVILLA, FC. y su calidad indiscutible como futbolista.
Renato Dirnei es de los jugadores extranjeros que dejan una huella indeleble en el alma del SEVILLA, FC y la hinchada sabe que, a pesar de que últimamente no ha estado todo lo fino que se esperaba, sí ha sabido dar lo mejor que tiene, su regate, sus sombreros, como en las tardes y noches de esplendor donde sus goles alumbraron partidos memorables en el Ramón Sánchez Pizjuán. A los que se van decirles, adiós y que les vaya bien, pero a los que se quedan como Renato hemos de mimarlos como se merecen, más cuando los años pesen y ya las piernas no obedezcan igual que cuando llegaron. Que cuando salga el gran Renato al Ramón Sánchez Pizjuán tengan el recibimiento que se merece de todo el sevillismo porque ha preferido quedarse con nosotros a otras cuestiones que la vida futbolística le pone en bandeja.
A Renato Dirnei hemos de agradecerle su confianza en nosotros, hemos de agradecerle su bonhomía y su buen fútbol. Hemos de agradecerle que por encima de todo haya preferido quedarse con nosotros. Siempre será de los NUESTROS. Siempre le recordaremos con su hijo en brazos entre la alineación que tanta gloria nos ha dado.
GRACIAS, RENATO, POR SER COMO ERES.
Francisco Borrego



