por Agustín Rodríguez | 1 Agosto 2010

Hoy se cumplen 15 años que el sevillismo en masa se echó a la calle en pros de que las autoridades deportivas o en su defecto las políticas, dieran marcha atrás y corrigieran el desaguisado que había formado un siniestro personaje llamado Jesús Samper por su odio personal contra Luís Cuervas, en esos momentos presidente del Sevilla.
La guerra interna que mantenían Samper, secretario de la LFP, en esos momentos con el presidente del Sevilla motivó el pulso que terminó con el descenso administrativo de Sevilla y Celta que no habían hecho una cosa distinta a lo que venía siendo habitual.
Samper de carácter irreconciliable con Cuervas- vicepresidente económico en esos momentos de la RFEF- buscó la formula de anular al presidente del Sevilla, llegando a límites insospechados.
La precipitada comunicación- posiblemente intencionada- a Valladolid y Albacete de que volvían a la categoría perdida en detrimento de Sevilla y Celta, fue sin duda el primer fallo gordo de la situación. Samper se precipitó con la idea de hacer el máximo daño posible. Puso a los pies de los caballos a Cuervas para forzar su marcha del Sevilla.
Samper implicó a tres políticos de peso del PSOE, Gómez Navarro, ministro de Comercio y Turismo, Jerónimo Saavedra, ministro de Educación y Ciencias y a Rafael Cortés Elvira, Secretario de Estado para el Deporte.
Con semejante peso político el “golpe” en la yugular de Luís Cuervas no podía fallar.
Pero falló.
¿Por qué falló?
Pues por varios motivos:
1º) Ni Samper, ni los políticos pensaron nunca que el pueblo de Sevilla, se echara a la calle en tal cantidad, ni que las protestas fuesen tan tumultuosas.
2º) Samper no pensó jamás que Del Nido, entonces vicepresidente, le dieran junto con varios y estrechos colaboradores la vuelta a la tortilla y lograse poner delante del juez, las pruebas para revertir la situación.
Samper y Del Nido, son abogados de parecidas características y si el madrileño tenía sapiencia, el andaluz tenía aún más.
3º) La situación política del momento era altamente delicada. Felipe González “agonizaba” en la presidencia del estado y no podía permitirse el lujo de ignorar las manifestaciones en la calle.
4º) Esto lo sabían perfectamente dos políticos de mucho peso dentro del PSOE
Amparo Rubiales, primera mujer consejera de la Junta de Andalucía y Senadora en esos momentos del estado, y Pepe Caballos portavoz del Parlamento de Andalucía.
Ambos muy sevillistas, y ambos con un peso increíble en el Partido Socialista Obrero Español. Ambos firmaron un escrito que dirigieron al presidente del gobierno en el que rogaban que Felipe González intercediera en el asunto debido a la alarma social que había creado la situación en Sevilla.
Y así se hizo.
El presidente del gobierno, instó a los implicados políticos, Gómez Navarro, Saavedra y Cortés Elvira para que pararan el golpe y sacaran de inmediato a la gente de las calles de Sevilla. Estos tres revirtieron la situación y con la ayuda de Jesús Gil y José María García buscaron la solución, que llegó el 16 de agosto con la aceptación de ampliación de la liga a 22 equipos.
Baró y Samper, tuvieron que comerse su propia soberbia.
Agustín Rodríguez



