por Agustín Rodríguez | 29 Julio 2010
Cuando hace algunas fechas escuché al más serio de nuestros dirigente- el Director General, José María Cruz decir que el presupuesto de la temporada anterior, estaba prácticamente nivelado, los apartados de gastos e ingresos, me entró una cierta tranquilidad.
Llegar al final del ejercicio con un presupuesto nivelado, tal como está el mundo, tal como está la economía en España, en Andalucía y en Sevilla, es sin duda para tirar cohetes hasta agotar las existencias de las pirotécnicas aljarafeñas.
Cuadrar las cuentas es la asignatura pendiente de todos los administradores en estos tiempos de economía cadavérica.
La economía está tan mal que las empresas no buscan ganar dinero, buscan solo la tranquilidad de mantenerse.
Lograrlo es ya para darse con un canto en los dientes.
Ahora se conoce que las cuentas tan positivas del FC Barcelona que nos presentó Laporta, estaban amañadas.
Laporta decía 10 millones de euros de superávit, sin duda el más positivo del fútbol español.
Pero ha entrado Rossell y dice que de 10 millones positivos, nada de nada, que 77 en negativos lo cual eleva la deuda por encima de los 500 millones.
Muy cerquita nuestra lo que ofrecían en 70 millones de euros, “simulan” haberlo vendido por 16, y la aceptación de la consigna de comprar sin mirar debajo de las alfombras.
Vaya como está el patio.
Va a tener peor final que el mercader de Venecia.
El Real Madrid con una deuda de escándalo, el Valencia con una ruina monumental, el Atlético de Madrid más de lo mismo, el Mallorca en concurso de acreedores…
Nadie tiene un duro.
La gallina de los huevos de oro, ahora los pone de hojalata.
Esto se va al traste.
Las televisiones declarándose en bancarrota.
El mes de los fichajes más parado que un coche sin gasolina.
El ministro Blanco tomandole gusto a la tijera y haciendo guiñapo de todos los proyectos que había.
La tijera de Blanco se va a mellar, si es que no está ya mellada.
Y los que como yo, pertenecemos a la mayor empresa de España, la seguridad social o el paro, con unas ganas locas de que el balón comience a rodar.
Al menos tendremos algo con que entretenernos, aunque sea metiéndonos con algunos tuercebotas o escuchando en los transistores los carruseles deportivos.
Por cierto, este año totalmente convulso en lo que a la Cadena Ser se refiere.
Los que estaban eran malos, los que vendrán pueden ser peores
Agustín Rodríguez



