por Agustín Rodríguez | 5 Julio 2010
Ahora, tras las deplorables declaraciones del técnico del Betis, Sr. Valenzuela, he echado la vista atrás y he visto algo que ya sabía, que a lo largo de la historia, siempre pasó igual, Por ello no es de extrañar que 19 jugadores que habían jugado en el Betis, pasaran a la disciplina del Sevilla y solo 3 jugadores en toda la historia pasaran del Sevilla al Betis.
De los 19 que pasaron del Betis al Sevilla, solo el famoso Antúnez lo hizo fichado por el Sevilla, para de paso salvar la permanencia del equipo bético, ahogado por las deudas y con síntomas de desaparición.
Los antiguos, Alcocer, Angelillo, Artola, Canda, Balbino, Barragán, Iglesias, León, Ramos y Miguel Rodríguez, se cambiaron de camiseta al considerar al Sevilla como equipo muy superior al Betis en todos los órdenes y en condiciones ventajosas para estos.
Todos llegaron con la carta de libertad del Betis en la mano.
Paquillo se pasó del Betis al Sevilla para honrar la memoria de su hermano que había fallecido mientras era jugador del Club de Nervión.
En 1988, Diego Rodríguez cambió la seda por el percal y al terminar su contrato se marchó de Heliopolis a Nervión.
Un año más tarde, el descenso del Betis Deportivo a 3ª División, deja federativamente a Conte y Carvajal en calidad de jugadores libres. El padre de Conte hace las gestiones para que su hijo y el joven Carvajal se cambien de acera y se vistan de blanco.
Meses más tarde el joven Loreto hace lo propio y se marcha al Sevilla, a última hora los directivos béticos logran convencer a Loreto para que no lo haga. Loreto jugador de una familia de marcado arraigo sevillista, muy a su pesar, decide no dar el paso, después se arrepentiría, porque su trayectoria en el Betis no fue todo lo buena que cabía esperar.
Joaquín el gran jugador de Alcalá, se escondía debajo de su cama, cuando los técnicos del Betis venían a buscarle, aguantó hasta que pasó el año reglamentario sin alinearse con el Betis, con el objeto de quedar libre y firmó por el Sevilla.
Pineda y Erasmo lograron la carta de libertad y se enfundaron la camiseta del Sevilla.
En cuanto a los jugadores que marcharon del Sevilla al Betis, la cosa quedó reducida a 3, uno en los años 20, Iglesias, que más tarde volvería nuevamente al Sevilla, el camero Duarte, campeón de España con el equipo amateur en 1935 y que tras la guerra se fue al Betis al no interesar al Sevilla y Nimo, que doliente de una grave lesión, cumplió su contrato con el Sevilla y se terminó de recuperar entrenando con el Betis. No llegó a jugar partido alguno.
Ahora el Sr. Valenzuela- ligero de lengua- se permite la licencia de acusar al Sevilla de robar jugadores en edad de alevines y benjamínes al Betis.
En primer lugar en esas edades no existen retenciones y en segundo lugar la voluntad de que los chicos jueguen en un club u otro es exclusiva del deseo de los padres.
Como el tratamiento en el Betis dejan mucho que desear, los padres de los chicos que como es lógico y natural anteponen el tratamiento que reciben sus hijos a sus preferencias futbolísticas, hacen lo que creen mejor y lo que creen mejor es que sus hijos jueguen en un Club, donde son tratados como personas, con dignidad y respecto.
Algo que en el otro club desconocen.
Agustín Rodríguez



