Monchi, me has quitado la ilusión

por José Enrique Vidal | 21 Junio 2010

Hace algunos años me retiré voluntariamente de una tertulia sevillista a la que pertenecía porque no soportaba vivir tan de cerca, tan crudamente, los entresijos del mundo del fútbol.

Recuerdo haber compartido mesa y mantel con gente como Julián Rubio (entonces entrenador del primer equipo), Augusto Lahore, Rosendo Cabezas, Eduardo Romero e incluso el actual Presidente blanco, José María del Nido.

Hablaban, hablamos, de nuestra vida, de nuestro Club.

Eran tiempos de vacas flacas, duros, difíciles, que ponían a prueba nuestro sevillismo un día sí y otro también.

Ya era complicado acudir cada fin de semana a Nervión, soportar el maltrato mediático en forma de falta de respeto y ninguneo absoluto hacia lo nuestro o despertarnos cada mañana con un nuevo escándalo institucional, como para encima comprobar –con verdadero pavor- cómo se movían los hilos que a duras penas sostenían de pie a la primera corporación futbolística de Andalucía.

Eran tiempos también, sí, de Monchi bajo los palos de la portería sevillista.

Me alejé de aquella tertulia, como el que huye pretendiendo resguardar un tesoro.

Pero solo me alejé de aquella cena mensual, en ningún momento renuncié a mi sevillismo activo: treinta años de carnet, cuarenta de ejercicio efectivo (desde la cuna) y miles de horas de toda una vida dedicadas a pensar en blanco y rojo son un bagaje demasiado amplio como para permitir siquiera atisbo alguno de duda.

Pero insisto, verdaderamente yo tenía un tesoro que proteger.

Los que me conocen, ya lo saben: si algo alimentaba –y aún hoy lo hace- mi espíritu de aficionado era, es, el lado romántico del fútbol, su vertiente aventurera como espacio para los sueños, el deseo, las ilusiones, el honor …

Partidos infantiles defendiendo un escudo, discusiones acaloradas con rivales creciditos, fe infinita en nuestros colores …

Aquella tertulia me lo estaba usurpando, me estaba privando de una forma de sentir mi sevillismo forjada desde niño a través de tres generaciones enteras, y había que poner remedio al asunto.

Quizás porque soy un romántico del fútbol me gusta la historia y escribo sobre ella, aunque no sea nada mitómano.

Y quizás por eso disfrutaba también como pocos cuando llegaba esta época del año y surgían los rumores sobre posibles adquisiciones para nuestro equipo, futuros héroes del Olimpo sevillista que, tal vez, nos hicieran alzar por fin alguna copa de las que siempre se nos resistían.

Terminaban las temporadas mediocres, unas tras otras, y empezaba la ilusión por ver vestidos de blanco a nuevas estrellas balompédicas.

No hay derecho, Monchi.

Te has cargado mi ilusión.

Ya me da igual quien venga o quien salga, es irrelevante.

Dabo, Guarente, Luis Fabiano o el que sea.

El verano se ha convertido en un respiro necesario para las emociones vividas durante la temporada.

Seguiremos arriba, tendremos nuestras opciones y nos pasearemos por Europa.

Jugaremos otra final, tal vez levantaremos una nueva copa.

Otra vez, otro año igual.

Gracias, Monchi.

Y al que lo puso.

José Enrique Vidal

Los comentarios ya no son permitidos.

Sobre Columnas Blancas

Columnas Blancas es un website 100% sevillista donde sus colaboradores tienen su propia columna y expresan su opinión sobre el Sevilla FC. En portada se muestran los últimos 8 artículos, si quieres leer más sobre un autor haz click en su columna.

Lo más leído en 30 días



Los más activos



¿Quién es quién?


quien

Si quieres conocer más sobre nuestros columnistas y su vinculación con el Sevilla FC entra en nuestro apartado de Nuestros Columnistas.

Columnas

Archivo

Enlaces

Comunidad Blog

Sevillismo en la red