por Adrián del Nido | 18 Junio 2010
Que difícil es la distancia de los seres queridos; y que difícil es para mí, aun mas si cabe, la distancia de mi Sevilla FC.
Antes de venir a Londres para continuar con mi formación, fui a todos los partidos en nuestra Bombonera; y a Jerez y a Coruña para animar a nuestro equipo. Cuando volví por navidad fui al Calderon y a todos los partidos de casa y no sé si se entenderá la verdadera necesidad que se siente cuando se retorna a casa después de estar un tiempo fuera, de acudir al Ramón Sánchez Pizjuán, porque un sevillista de raza necesita ver y animar a su Equipo, estar cerca de él.
Tuve la fortuna de bajar a Barcelona para disfrutar de la 7a Final de mi vida de sevillista, para conquistar nuestro sexto título en los últimos 4 años. ¡Y que espectáculo!. ¡Que maravilla! ¡Que lección de civismo y de amor a unos colores!. ¡Que demostración a toda España de fe sevillista y a todo el Mundo de identificación con la dinámica de la Sociedad!. De pelos de punta.
Ya me comentaba mi hermano cuando el año pasado se vino a Inglaterra casi la temporada entera, que se pasa muy mal no pudiendo ver a nuestro Sevilla, pero ya se sabe que las cosas no se aprenden mejor que cuando uno las siente en sus “propias carnes”; he tenido que vivirlo para entenderlo perfectamente, se pasa muy mal sin poder ir al mágico nervión a sumar mi granito de arena para conseguir los objetivos.
Aquí también me he dado cuenta de la grandeza de nuestro Sevilla, porque lo echan casi todos los fines de semana por el sky y casi siempre lo puedo ver en casa de un amigo o en algún club ingles, así que muy pocos partidos he tenido que ver por Internet. Y por supuesto, siempre que hablo del Sevilla, que es a todas horas, todo el mundo no sólo lo conocen, sino que saben los nombres de muchísimos jugadores nuestros. Y si no, me encargo yo de que lo conozcan porque no paro de hablar de nuestro Club, de lo más grande que hay en este mundo y del club que me tiene enamorado desde mi nacimiento.
Permitirme que en estos tiempos de melancolía sevillista (la distancia, el tiempo que llevo aquí, la ausencia de partidos de fútbol…) dé las gracias a mi abuelo y mis padres por haberme transmitido este sentimiento tan bonito que es amar a nuestro Sevilla. Hoy comprendo esa frase de nuestros mayores de que no hay cosa en este mundo más importante que ser sevillista, para mí el mayor título que se puede tener en este mundo. Un abrazo para todos “los míos”.
Adrián Del Nido



