por Pedro Monago | 3 Junio 2010
Pues al final, señores, manda el directo y no me va a quedar más remedio que escribir de “El Búho”, tema un poco repetitivo pero respecto al que intentaré aportar una nueva perspectiva. Me permitirán que, a excepción del título, escriba búho con su correspondiente tilde, que lo de sic suena muy cursi y no me pega nada.
La verdad es que es una pena verme obligado por la actualidad y tener que escribir de esto, porque el martes estuve escuchando el programa de mediodía de la SER -a menudo fuente de inspiración para mí- y me quedé tan impresionado con la forma en que desentrañaron el “asunto Navas” que estaba dispuesto a explicarlo aquí con detalle, por si alguno no lo pudo oír y se quiere quedar más tranquilo. Baste decir, al menos, que la clave está en que Mourinho ha hecho una lista en la que Navas no es prioritario y que, por otra parte, el entrenador portugués no es partidario de que se paguen grandes cantidades por fichajes, de lo cual se llegaba hábilmente a la conclusión -pero no me pregunten cómo porque para alcanzar a entenderlo hay que tener una brillantez mental de la que carezco- de que el Madrid con toda probabilidad se llevará a Navas y que eso será después de una primera oferta de 20 millones de euros.
Bueno, a lo nuestro, a lo de “El Búho”. Pues ya saben, en “El Confidencial” apareció la noticia de que la Policía considera que existen fundados indicios de que el creador de “El Búho” -que no vamos a explicar que es porque ya lo sabemos todos- pudiera ser Santiago Ortega, Jefe de Deportes de Radio Sevilla de la Cadena Ser.
Como es obvio y aunque esos indicios puedan tener más fuerza que Zokora descansado y al Señor Ortega le haya llamado la jueza a declarar como imputado, nadie puede ahora mismo afirmar que efectivamente sea él el búho. Yo tampoco lo hago y es más, aquí viene mi aportación, me inclino a pensar que esto es como lo del chiste de aquel al que la mujer coge en la cama con otra y dice lo de “esto no es lo que parece” y que Ortega en realidad no tiene nada que ver con todo esto.
A ver si lo explico. Don Santiago es, como he dicho, Jefe de Deportes de Radio Sevilla, un puesto relevante en una emisora relevante en una de las ciudades más importantes de España. Todos sabemos, además, que de alguna forma la SER ha asumido respecto al fútbol en nuestra ciudad, de forma decidida, el papel de garante de la información veraz y contrastada, así como de la opinión fundamentada e independiente. Si será así que ni siquiera en este post, referido a otro asunto, hemos podido evitar hacer alusión a un ejemplo de su impecable forma de trabajar.
Estaremos de acuerdo en que esto no casa, de ninguna manera, con el estilo del blog en cuestión. Sobre “El Búho” sí que podemos opinar tranquilamente porque está ahí, a la vista de todos y no hace falta leer más de un post para darnos cuenta de que su autor no es un dechado de capacidad intelectual.
Para empezar, ha emprendido una cruzada contra Del Nido y parte de su equipo como un Quijote border line contra los molinos de viento del proyecto más sólido del Sevilla Fútbol Club en sus 105 años de historia. Digamos que el momento no está bien elegido, por ser suaves.
De otra parte, el estilo es más propio de adolescentes bobalicones vacilando delante de la novia que de una persona normal. Se lo imagina uno vestido de rapero americano con los pantalones casi por las rodillas y la chupa por los hombros, insultando a todo el que se cruza con él nada más que por cruzarse.
La “información” que recoge es, además, un puro disparate, también del estilo patio de instituto -fulanito ha dicho que eres una guarra- y para nada propio de un adulto. En mi opinión de no experto, el blog rezuma resentimiento y odio profundo, poco racional, por lo que el perfil del culpable -que le vamos a hacer, me gusta la serie “Mentes Criminales”- es sin duda el de un desequilibrado por una experiencia traumática que no le deja vivir.
La idea del “intento de anonimato“, por su lado, encierra dos demostraciones a la vez. La de ser un cobarde que se esconde detrás de un pájaro que, como el loro/búho del gitano, no habla pero se fija mucho y la de tener una mentalidad propia de un imbécil que no sabe cómo funcionan las nuevas tecnologías y lo fácil que es deshacer ese anonimato, con el agravante de estar permanentemente presumiendo de sus conocimientos al respecto.
Está claro que el retrato robot es estremecedor. Seguro que si el búho me está leyendo ni siquiera se verá aquí reflejado, aunque igual no nos enteramos porque parece que ha perdido la ilusión por escribir.
No era nada lo del ojo y lo llevaba en la mano.
Pedro Monago



