por José Enrique Vidal | 31 Mayo 2010

Hola amigos.
Creo que la mayoría de vosotros ya me conoce.
No obstante, me presentaré.
Efectivamente, soy la carmesí centenaria, el alma roja del Sevilla Fútbol Club.
Un pequeñito país púrpura, de apenas un metro por setenta, donde los sueños se hacen realidad.
Parece que fue ayer, pero llevamos cinco años juntos.
Es hora de hacer balance.
Cinco años paseando por el mundo.
Un lustro visitando los teatros más importantes de Europa.
Bailando al son de nuestro himno arrebatado.
Siendo vuestra piel de cada primavera.
Asomada a Sevilla desde el balcón de Sevilla, seis veces seis.
Sevillaneando.
Recuerdo las primeros tiempos.
Me hicisteis un hueco en cada casa, en cada ventana, en vuestro corazón.
Amorosamente plegado como sacrosanto mantel.
Extendido también a los cuatro vientos desde el septentrión sevillano.
Marea roja en la bombonera, la noche mágica de los cien años.
Y tantas otras noches desde entonces.
Soy, somos, auténticos glóbulos rojos del sevillismo más vivo.
Desde todos los rincones posibles: aire y mar, cielo y tierra.
Henchida orgullosamente a los ojos del planeta.
No pudieron conmigo, con nosotros.
No podrán.
Cada insulto cobarde, cada ultraje, hizo crecer el valor de mi espíritu, nuestro espíritu.
La sábana pintarrajeá sigue viva, sigue enhiesta.
Más firme que nunca, más avasalladora.
Mis cien años han roto en un nuevo siglo de gloria.
Los necios siguen tragándose sus palabras, sus risitas, sus gracietas.
Remordiéndose la conciencia (si es que la tienen) por sus insidias.
Carretero, Ballesteros, Carrillo, todos los que refrendaron con sus actos (y sus omisiones) la doctrina del gran ajatolah.
Hace tiempo que no sé de vosotros.
Con lo que os gustaba una foto o salir en los medios.
Cinco años tragando.
Purgando pecados verdes de verde soberbia.
Mientras, aquí sigo yo, la sabana pintarrajeá.
Ondeando triunfante.
Viajando, haciendo kilómetros, viendo mundo.
Celebrando un eterno brindis de plata con la posteridad.
Tocando la gloria.
Para reivindicar tu grandeza, Sevilla, tu altura sin límites.
En las canchas y en las calles.
Duela a quien duela.
Pese a quien pese.
Cien años más, mil años más.
Ciento por cien sevillista.
José Enrique Vidal



