por Manuel Miranda | 14 Abril 2010
La decisión ya está tomada, aunque no de forma completa. Ya sabemos que jugaremos la Final de la Copa del Rey en el Camp Nou, lo que falta es por determinar el día, dependiendo de lo que haga nuestro rival en la Europa League.
Visto así, una auténtica chapuza, de la A a la Z. Si hubieran intentado cómo hacerlo peor, creo que no habrían podido. Y esta resolución que conocimos ayer parece que ha provocado una gran indignación el la afición sevillista. Sin embargo yo me voy preguntar varias cosas porque realmente no se si es indignación en sí, o si es que nos quejamos de vicio.
Hay indignación porque se juega en Barcelona, a 1000 kilómetros de nuestra ciudad. Se nos perjudica porque la afición del Atlético está a mitad de camino. De acuerdo, queja lógica. Pero, ¿por qué no nos quejamos cuando, por ejemplo, la Final de la UEFA le quedaba a los periquitos 700 kilómetros más cerca? Decimos que la Final se juega un miércoles, lo que implicará que los afortunados que vayan a ir tengan que pedirse esos días en el trabajo. Vale, sí, pero igual que otras finales que hemos jugado. Madrid no lo queríamos porque es la ciudad de nuestro rival. Y dejémonos de tonterías, Valencia tampoco porque la mitad de los socios, al menos, se iban a quedar sin entrada. Entonces, ¿en qué quedamos?
Todo lo que llevamos vivido me parece una chapuza, como otras tantísimas del fútbol español, que, por arte de magia, se saca ahora lo del fútbol los lunes y viernes, por ejemplo, en mitad de temporada. Sin embargo en Inglaterra, que nos podrá gustar más o menos su fútbol, eso no pasa. Allí desde el primer día se sabe dónde, cuándo y a qué hora. Y eso aquí no pasa. No me vale quejarse a toro pasado porque ahora hemos sido nosotros los afectados. Si en vez de nosotros hubiera llegado a la Final otro equipo, ¿habríamos dicho algo? ¿Habría salido Del Nido a los medios para quejarse por el “agravio comparativo”?
Entonces, seamos serios. Villar y Cía. llevan al mando 20 años o más, y eso ocurre por la connivencia de los clubes españoles, de todos, Sevilla incluido, y si bien la culpa principal es de la RFEF, los clubes tienen su parte de responsabilidad por seguir eligiendo a unos ineptos para llevar los designios del fútbol español.
A partir de aquí, entiendo a los aficionados que somos los que al final acabamos siempre pagando las chapuzas de los que mandan. Y si no, que demuestre el Sevilla si tiene fuerza o no y amenace con un plante, igual que hizo el Barça en su día. ¿Seríamos capaces o al final tendremos que hacer lo que dice el refrán? Me parece a mí que sí, que al final ajo y agua.
Manuel Miranda



