por Jesús Rodríguez | 3 Abril 2010
Un mes prácticamente sin escribir. Dos sin publicar. Lo último que pude escribir fue en la previa del Sevilla-CSKA y no reflejaba ni por asomo la mitad de la mitad de la infinitésima parte del torrente que llevaba por las venas ese martes. Así que lo mandé a mi especial “Papelera de Reciclaje” donde caen esos textos que no pasan mi propio filtro.
Un entrenador cesado, otro nombrado, muchos partidos perdidos después y un partido de sanción de por medio (no me senté en mi asiento en el partido contra el Xerez como castigo. No a los jugadores, que se lo merecían; ni al entrenador, que se lo merecía aún más; ni al Club, que también hizo lo suyo. Me sancioné a mí mismo, por no haber dado todo lo que tenía que haber dado como sevillista en los últimos meses. Dura reflexión.), vuelvo a coger el portátil.
Porque me he dado cuenta de que no puedo estar sin ti, no hay manera. Que mucho más allá de entrenadores, jugadores, presidentes o aficionados me duele tu escudo. Porque eres parte de mí desde que mi padre me llevaba todos los domingos a verte. Porque forraba mis carpetas del colegio con fotos de Suker. Porque dejé mucho esfuerzo en una peña creada por y para ti.
Porque al final pasará Jiménez, y Juande, y las Copas, y los descensos, y los ascensos, y la Puerta de Jerez, y el Ramón Sánchez Pizjuán, y Eindhoven, y Glasgow, y Toledo, y Madrid, y Del Nido,y Alés…
Y tantas cosas más. Y yo seguiré sin poder estar sin ti. No hay manera…
Jesús Rodriguez



