por Manuel Miranda | 24 Marzo 2010
Hace hoy una semana dije que me tomaría unas vacaciones después de la eliminación de nuestro querido Sevilla en la Champions a manos del CSKA. Mi idea era volver después de Semana Santa, con las ideas un poco más claras y con la mente despejada. Pero al final el curso de los acontecimientos es lo que manda y no me queda más remedio que volver, de no poder llevar a cabo esa “promesa” que me hice a mí mismo. Ya lo dice el Maestro Araújo, en fútbol, lo que hoy es negro mañana puede ser blanco y pasado gris”.
Han pasado varias horas del último varapalo y del enésimo ridículo del Sevilla de los ciento y pico millones de presupuesto y doscientos y pico millones de valoración. Y la noticia, no por esperada, deja de ser menos impactante: Manolo Jiménez cesa en sus funciones y el Sevilla busca un nuevo entrenador que de un golpe de timón para que esta nave, casi trasanlántico, no encalle. Cierto es que yo pedía a gritos un cambio de entrenador, no de ahora, los que me conocéis, lo pido desde hace mucho. Sin embargo también soy de la opinión que, al igual que pienso que en el fútbol hay algo más que el mero resultado, en el Sevilla hay algo más que un único culpable, algo que, me va a llevar, al menos en este post a hacer algunas reflexiones en voz (teclado) alta.
En primer lugar voy a empezar por el partido de ayer. El partido tiene prácticamente el mismo análisis que la mayoría de partidos con Jiménez en el banquillo. Fútbol nulo, arcaico, un querer y no poder. Ayer se consigue un gol ante el colista de cagalástima, de penalty, y repito, ante el colista la solución en tu campo es meterte atrás a intentar defender el resultado durante 25-30 minutos, y al final la ley del fútbol dicta sentencia.
Yo era y soy de la opinión que el equipo lo sostenía Palop atrás y Kanouté/Luis Fabiano adelante. En el momento que esos elementos han fallado el castillo de naipes se ha desmoronado. Ciertamente, como algunos pensaréis, para eso están y por ello cobran. No os falta razón. Pero a mí me gusta o yo necesito algo más, no sólo una individualidad. El fútbol es un juego de equipo, algo que nosotros no tenemos. Antes nos sorprendíamos porque “daba igual quién jugara”, el Sevilla, como ahora el Barça, era una máquina, en la que la falta de una pieza clave quizá hacía que el rendimiento de esa máquina no fuese del 100 %, pero sí del 95%. Hoy a nuestro Sevilla le quitas una de las piezas claves y el rendimiento baja muchos, muchísimos enteros. Éste, sobre todas las cosas, es quizá el motivo más importante por el que yo no quería al entrenador, un entrenador que de sobra ha mostrado sus carencias y que ha demostrado al Consejo de Administración que lo que ellos creían, eso de que la pata del banco del entrenador es la menos importante. Un gran equipo necesita un gran entrenador.
A partir de ahí se desencadenan los acontecimientos. Estoy escuchando la radio con mis auriculares y salta la “bomba”: Jiménez es destituido de forma fulminante a la espera de encontrar un nuevo entrenador. Muchos, mi amigo Sebas entre ellos, se preguntan y me preguntan si esa es la solución. ¿Quién puede asegurar que el que venga va a conseguir los resultados? Ya lo digo yo, NADIE. Ni el que venga, ni Manolo Jiménez tampoco. Ésto es fútbol, no matemáticas, y la pelotita dichosa es la que marca sentencia. A partir de aquí sólo el tiempo nos dirá si la decisión es o no acertada y si esa decisión ha llegado a tiempo o se ha tomado tarde. El tiempo (y hago referencia a otra frase de otro de esos periodistas que han marcado época, Super García) es ese juez inexorable que dará o quitará razones.
A la espera de eso, a la espera del tiempo, quiero seguir analizando. Pudiendo o no estar de acuerdo con la decisión, no estoy de acuerdo en la forma de proceder. Se hace salir a Manolo Jiménez a la rueda de prensa a dar la cara, a decir que está muy jodido, para cinco minutos después salir el Consejero y Director Deportivo de la Entidad, Monchi, a comunicar la destitución del entrenador. ¿Dónde está la cabeza visible del Club? Si en los éxitos grandiosos le ha faltado tiempo para poner en sus autobuses su foto, anoche, anoche él no debía haber permitido que primero saliera Jiménez y luego Monchi. En mi opinión, deberían haber salido los tres de la mano y dar la cara los tres. Pero repito, esa es mi opinión, equivocada o no.
Y otra cosa es intentar tomarnos el pelo. Llegó una de las preguntas de un periodista a Monchi: ¿Si el Xerez no hubiera marcado ese gol en el descuento Jiménez seguiría siendo el entrenador? (no se si es literal, pero esa es la esencia de la pregunta? Posiblemente sí, fue la respuesta. ¿Me quiere Ud. hacer creer a mí, Sr. Monchi, que un gol, un solo gol, es el que hace que se cambie de opinión? ¿Si no hubiera entrado, y perdemos ante el Villarreal lo hubieran hecho la semana que viene? Por favor, no nos tome por tontos.
Pero una vez Manolo Jiménez está fuera del equipo, con el Valencia a 7 puntos (contando el gol average) y la posibilidad de que hoy se ponga a 10, el Mallorca se pueda poner a 4 e incluso el Athletic de Caparrós nos adelante, ahora no pueden fallar. Su decisión ahora es importantísima y no se puede traer una medianía o todo lo conseguido hasta ahora se puede ir por el tubo de desagüe.
Pero como dije arriba, el análisis no puede quedar en Manolo Jiménez, hay que buscar más cosas. Ya quedo demostrado (una vez más el tiempo….) que Mosquera y Chevantón no eran jugadores para el nivel de exigencia que Del Nido ha instaurado en este Sevilla. Pero no sólo ellos. Si hacemos cuentas a mí me sale un mínimo de 8 jugadores que no dan el nivel y otro mínimo de 3-4 jugadores que siendo buenos, su ciclo está acabado. Eso es media plantilla, una barbaridad, y algo que tendrán que manejar bien. Porque evidentemente, no creo yo que el próximo verano se vaya a cambiar media plantilla, sino que lo tendrán que hacer en dos o incluso tres temporadas. Pero lo dicho, es la hora de volver a acertar, es la hora otra vez de Monchi y su gente, es la hora otra vez de que vengan Kanoutés, Palops, Adrianos, Escudés, Squillacis, etc, y es la hora de que se dejen de inventos de De Mules, Mosqueras, Chevantones, Konés y compañía.
Otro tema a tratar es el tema de la enfermería. ¿Es casualidad que una vez y otra y otra los jugadores del Sevilla caigan como moscas? ¿Mala preparación física? ¿Malos servicios médicos? ¿Malos recuperadores? ¿Mala preparación por parte de Jiménez y los preparadores?
En fin, que la cosa pintan bastos, que estamos en la primera crisis del Sevilla glorioso y ahora en las duras es el momento de que éste Consejo de Administración, con su Presidente a la cabeza, nos demuestren una vez más su buen hacer y que son los mejores de la más que centenaria Historia de nuestro Club.
Y antes de acabar, y para no alargarme más, hay que hacer mención a la Afición del Sevilla, esa que algunos dicen que está dividida, esas que algunos dicen que se dejan manipular, unos por Alvarado y toda su cohorte, y otros por Manolo Aguilar, Chazarri, Capeda, etc. Ayer quedó demostrado que la afición del Sevilla sabe pensar por sí misma, sabe cuando y cómo actuar, y que no les hace falta la opinión o el mensaje de unos u otros, pues es una afición con autonomía propia, saber estar, clase y muchas, pero muchas horas de fútbol. Grande siempre en los momentos importantes.
Manuel Miranda



