por Nacho Mateos | 21 Marzo 2010

Después de cada tormenta siempre llega la calma, y la vida nos ofrece la oportunidad para volver a comenzar, para cambiar y así poder escoger un destino diferente.
No es culpa de la vida que uno decida llenar su mañana con penas, excusas y temores del pasado, en todo caso es responsabilidad del que decide quedarse sentado y no cambiar nada, porque mañana… también es otro nuevo día, y por lo tanto una nueva oportunidad que nos ofrece la vida para elegir el destino que queremos escoger.
Estas letras, que podrían utilizarse para aplicarla a varios temas en este Sevilla FC que no levanta cabeza como ya hace tiempo que llevo escribiéndolo en mi blog “Latidos de Nervión”, quiero dedicárselas a alguien que tiene valentía y esperanza para luchar y cambiar el rumbo de su vida, alguien que no está dispuesto a dejar escapar ese tren que sólo pasa una vez en la vida, y Sergio Sánchez tiene esperanza por cambiar su destino porque es una persona valiente.
Y así lo ha dejado claro en su decisión para someterse a una compleja y complicada operación de corazón que tiene sus pros y sus contras, pero que le devolvería eso a lo que Sergio nunca ha renunciado en estos tres largos meses de auténtico calvario: jugar al fútbol.
No, Sergio Sánchez no está dispuesto a preguntarse durante el resto de su vida porqué no intentó aquella posibilidad que le llegaba desde Hamburgo. La bravura de Sergio es más fuerte que esa aorta, y aunque es consciente de los riesgos de dicha operación… esa ventana de esperanza no está dispuesta a cerrarla y sí abrirla con todas sus fuerzas de par en par.
Existe una célebre frase de André Malraux que creo muy conveniente tenerla presente en muchas ocasiones a lo largo de nuestra vida: “El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates”.
Mucha suerte Sergio, porque eres un auténtico guerrero con VALENTÍA y ESPERANZA.
Y yo no entiendo lo segundo, sin antes haber demostrado lo primero.
Nacho Mateos



