por Mamen Gil | 18 Marzo 2010
Desgaste: acción y efecto de desgastar… Desgastar: pervertir, viciar, desperdiciar o malgastar, perder fuerza, vigor o poder… Son definiciones del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua y desgaste es lo que estamos padeciendo todos los sevillistas.
“El club está sufriendo un desgaste superior al deseado en cuanto a la defensa del entrenador”… Así se manifestaba hace unos días el presidente del Sevilla Fútbol Club y así es. El debate en torno a la figura de Manolo Jiménez no beneficia a nadie pero, desgraciadamente, era algo que se veía venir.
Que si jimenistas, que si antijimenistas… que si unos son más sevillistas que otros… Que qué se han creído… Que si nos estamos mestallizando… Que si no estás conmigo estás contra mi… Que si, que si…
Todos esos dimes y diretes están desgastando a la institución, pero esa merma va más allá y somos los propios aficionados los que estamos sufriendo un desgaste emocional… La emoción es ese estado afectivo que surge ante un evento determinado, ante una situación que aparece de repente.
Ese estado afectivo por el que estamos atravesando en la actualidad hace que el sevillismo haya pasado de la ilusión a la decepción, de la alegría a la tristeza, de la esperanza a la desconfianza. Hoy por hoy, y mucho más después de la forma de caer eliminados en la Champions, la mayoría de los aficionados desconfían de su equipo.
Los expertos aseguran que las emociones son muy intensas pero que tienen corta duración en el tiempo… Esto juega a nuestro favor, máxime si hablamos del fútbol, un acontecimiento en el que las alegrías y las penas duran lo que tarda un balón en entrar o no en la portería contraria.
Además, por mucho que el poder del dinero se empeñe en hacer del fútbol un negocio, el mundo del balompié trasciende lo racional… Dicen que el fútbol es algo más… un estado de ánimo, una religión, un sentimiento.
Los sentimientos son estados afectivos más complejos que las emociones, son de moderada intensidad pero prolongados en el tiempo, por ejemplo, el amor… Y si hay un amor eterno, leal e imperecedero, ese es el que se siente hacia un club, hacia un equipo, hacia una camiseta, hacia unos colores… Ya saben eso que se dice… se puede cambiar de ciudad, de pareja, de colonia, pero, pase lo que pase y por muchos disgustos que nos dé, nunca cambiamos de equipo… ¿Habrá un amor más puro que éste?… ¿O no?.
Mamen Gil



