por Ricardo Villena | 12 Marzo 2010
Un partido de fútbol puede tildarse con multitud de calificativos u adjetivos. Partido intenso, importante, duro, igualado, emocionante, o aquella forma de denominarlo que usted tenga en mente. Es más , casi siempre y por regla general, son varios de estos adjetivos los que suelen conjugarse , unirse dentro de un mismo encuentro.
Pero hay un calificativo, que sólo se pueden usar en un número tan reducido de partidos que incluso pasan generaciones sin poderse ver, y este no es otro que “histórico”. Sí, el partido del próximo martes de Liga de Campeones es un partido histórico, o lo que es lo mismo es un partido digno (por la trascendencia que se le atribuye) de figurar en la historia , en este caso en la historia del Sevilla Fútbol Club y en la historia del balompié de Andalucía.
Y es que , cuando el árbitro “pite” el final del partido y por ende de la eliminatoria estaremos en condiciones de averiguar si lo que le queda a nuestro equipo es andar un camino (el de los cuartos de final de Champions) que jamás ningún equipo andaluz ha recorrido , ha pisado.
Es por lo tanto un camino virgen que , de lograrse, significaría _aparte de lo económico y de lo presupuestario_ una sensación única y especial cual es la de entrar en la historia. Y permítanme que os escriba que yo , si Dios así lo entiende, estaré el martes en el Ramón Sánchez Pizjuán porque QUIERO FORMAR PARTE DE LA HISTORIA, y decir “yo estuve allí”.
El próximo partido , no es un encuentro de reproches, de murmullos, de “dimes y diretes”. El próximo envite es de banderas del centenario, de tifos, de bufandas, de lizipaína al día siguiente, de llevar al equipo con una revolución más, es un partido para vivir o vivir, es en definitiva un partido para quedarnos en puertas de la historia, o para sencillamente entrar en la historia por la puerta grande.
Nada más y nada menos , y recuerda ¡Sé feliz, sé del Sevilla!.
Ricardo Villena



