por Maresca | 4 Marzo 2010
La imaginación es una montaña rusa en la que las ideas y locuras sin complejos circulan a toda velocidad desafiando las leyes de la gravedad, en unos vagones repletos de optimismo y sueños. Pero en ocasiones esos vagones descarrilan y caen en el mundo real, ahogándose en el sucio fango que pone a cada uno en su sitio… Eduardo Inda imagina a menudo y en ocasiones desvaría y roza el esperpento. Descarrila porque su madridismo le puede. Dice abanderar el periodismo, pero se olvida que desde la lógica subjetividad con la que se ejerce esta profesión, cuando se trabaja en un medio de información independiente no se puede llevar una bufanda cosida al cuello. Su profesionalidad se ahoga en su bufanda merengue. Él cree que respira información, pero no lo hace. Su profesionalidad ya no palpita.
Marca es amarillo, eso no es algo nuevo. Sin embargo, con Inda ha entrado en proceso de seria Hepatitis. Es una pena. La especulación desborda en sus páginas a la noticia y pese a que aún quedan hombres serios en la redacción, por lo general se priorizan el morbo y los supuestos, siempre desde un punto de vista madridista. Marca apunta un nombre y dispara sin miedo, siempre lo hace a su antojo y desde una lógica merengue. Hace dos años, justo antes de jugar contra el Sevilla, hablaba de Daniel. Hace uno de Luis Fabiano. En esta ocasión le ha tocado a Navas. Y lo hace sin ningún respeto, dando por hecho que el extremo va a estar en Concha Espina el año que viene pase lo que pase, sin poder ampararse en ninguna fuente solvente. Anticipan el futuro porque ellos quieren anticiparlo, sin basarse en nada. Inda es así de inteligente.
Quedan pocos días para el partido en el Bernabéu y todavía leeremos mucho más de Navas y el Madrid. El sueño de Inda sería engañar al palaciego como ha hecho con Canales, haciéndole besar el escudo de su Madrid del alma. Su miopía territorial le impide ver que Jesús Navas no quiere marcharse de Nervión y que irse al Bernabéu es una opción que ni se plantea.
El problema es ése, que tipos como Inda, que tan bien simbolizan los clásicos tópicos de nuestra cultura popular, no entienden que haya gente que piense de forma diferente. A Inda hay que decirle que España es algo más que Chamartín. Cuando se dé cuenta de ello entenderá porqué, pese a los grandes profesionales que hay en la redacción de Marca en Sevilla, no se vende su periódico en la capital de Andalucía. Es lo que hay. Que Inda siga imaginando, que seguirá haciendo el ridículo.
Maresca



