Querido hijo… (a modo de presentación)

por Cornelio Vela | 22 Febrero 2010

Querido Hijo:

Ya sabes que de vez en cuando me gusta escribirte cosas que igual no leerás jamás pero que nacen desde lo más profundo de mi sentimiento sevillista y que desearía que algún día, de una forma u otra, llegaran a calar en tu alma como esa agua que en estos días tanto nos ha acompañado en esas noches coperas de frio y emoción que al final han desembocado en otra nueva final, (con lo pequeño que eres has visto las misma que yo) que si Dios quiere volveremos a vivir juntos.

Quería comentarte que los de Columnas Blancas, ese blog que respira sevillismo por los cuatro costados, me han ofrecido que escriba alguna cosa. Buena gente ésta la de columnas blancas, y además de buena , generosa, pues no puede ser de otra forma quien ofrece compartir lo que ha creado a este humilde sevillista que poco más puede aportar que no sea un poco de corazón y mucho empeño en engrandecer a lo que tanto y tantos queremos.

Quiero que sepas, querido hijo, que esto supone todo un honor. Algún día aprenderás que una de las cosas más importantes en la vida es compartir con los demás lo que crees y lo que has creado, a sentirte uno más en la expresión de un sentimiento que otros te participaron y que tú algún día trasladarás a los que quieres.

He conocido al famoso “Sebas”, grande en todo y que entre servidores y foros ha conseguido que hasta en internet se sepa que se es sevillista hasta la muerte, y a Don Agustín Rodríguez, que da vida a la historia de nuestra propia vida. A los dos, mi agradecimiento y ya desde aquí les pido disculpa por adelantado por aquellas carencias que me puedan hacer no estar a la altura del blog que dirigen.

Poco a poco les iré mandando estas cartas que te escribo a escondidas para que estos amigos las guarden en ese cofre de tesoros que es su blog. Se que harán buen uso de ella y que solo permitirán leerlas a aquellos que sienten lo mismo que nosotros. Al fin y al cabo son ya como de la familia. Como ese señor que está delante nuestra con su mujer y su hija en la grada alta de preferencia y que se abraza a nosotros cada vez que marca nuestro equipo un gol. O como aquella señora que grita desesperada cada vez que el equipo contrario ronda nuestra área, y que cada temporada viene expresamente a decirte lo grande que estás. O aquel chico que se sienta cerca de la escalera y que este año viene solo porque su padre ha sacado el abono en el tercer anillo donde el futbol se ve de gloria. Todos ellos forman parte ya de nosotros como nosotros de ellos en una vida donde el tiempo se mide en temporadas y el espacio lo que da de sí una bufanda roja y blanca tejida con hilos de sueños.

Espero no defraudarte . Un beso hijo mío.

No me abandones nunca. (17/02/2010, por Cornelio Vela)

No me abandones nunca, porque tu me acompañabas cada domingo por la mañana cuando de la mano suya iba a ver un Sevilla atlético y correteábamos juntos por aquellos caminos de cemento en la grada mientras esperaba tener la edad suficiente para ver a los “grandes”.

Nunca me abandones, porque tu eras quien alimentaba mis ganas de volar solo cuando ,ya adolescente, me sentía más mayor aún podía quedar con mis amigos y empezábamos a convertir en rito cada previa y donde nuestro equipo forjaba entre nosotros lazos de amistad eternos mientras compartíamos en las gradas goles y amores.

No me abandones nunca, porque tu supiste convertir cada inicio de temporada en el sueño de un niño ya hecho hombre, cada victoria en la alegría más enorme y cada grito de ánimo en himno sin serlo de todos los que compartíamos el mismo sentimiento.

No, no me abandones jamás, por favor, porque tu supiste consolarme en cada derrota, mantener mi fidelidad en las temporadas donde nunca pasaba nada y en las que bajábamos pero no permitías que perdiéramos la categoría (eso nunca), en donde perder con los otros era lo más que podíamos perder y donde ganarles era sinónimo de título.

No me abandones ahora y sobre todo, hazte presente en ellos, en aquellos que nunca necesitaron soñar, en aquellos que nunca necesitaron imaginar, desear, anhelar, en aquellos que solo han visto ganar, jugar bien, vencer, trofeos(y no de veranos precisamente), autobuses descapotables, copas, una, dos, tres….. Hazte presente en aquellos que no han llorado recordando a los que se fueron y no pudieron ver alzar una copa, en los que no recuerdan, hazte presente en los que no saben pero opinan y sobre todo, llena de ti a esos que creen que esta gloria que vivimos es eterna y solo viven instalados en el debate efímero y estúpido mientras son incapaces de disfrutarla.

Nunca me abandones, porque solo contigo fue posible que me enseñaran a amar a mi Sevilla como lo hizo él, y sin ti, sería incapaz de hacer lo mismo a los que intento trasmitir lo que siento, lo que vivo, lo que quiero..

Por todo esto, y por tantas cosas más que guardo, no me abandones nunca, mi querida Ilusión

Cornelio Vela

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