por L. Julio del Zapatero | 20 Febrero 2010
Prometo no volver a hablar más del tema. Porque entiendo que en estos momentos (cuartos en la Liga, finalistas de la Copa del Rey y en octavos de final de la Champions) lo que tenemos que hacer los sevillistas es disfrutar. Sobre todo aquellos que hemos vivido descensos a Segunda, la crisis de agosto de 1995 y tanta mediocridad como hemos tenido que padecer. Y en vez de hacerlo y sentirnos satisfechos, andamos a la gresca, haciéndole la vida imposible a un profesional, sevillista, que, resultados mandan, está cumpliendo desde que se hizo cargo de la dirección técnica del mejor Sevilla FC que ha conocido la historia.
Pero no puedo evitar lamentar esta situación. Sobre todo, después de leer las declaraciones de Francisco sobre las críticas despiadadas que está padeciendo el técnico de Arahal, manifestando su dolor por ello. Precisamente, el excelente centrocampista del Sevilla FC (para mí, lo mejor que he visto con la camiseta blanca) sabe qué es sentirse incomprendido. Su salida del club, al que por fin ha vuelto, no se produjo en las circunstancias que su talento demandaba, aunque eso forma parte del pasado y mejor es no removerlo.
¿Qué ocurre con Jiménez? Esa pregunta me la planteo constantemente. Cierto es que el juego del equipo dista del que todos queremos, pero es incongruente que al entrenador de un club como el Sevilla FC, que está compitiendo por encima de lo que su presupuesto le marca, se le cuestione de una manera tan cruel, restándole méritos cuando gana y atacándole duramente cuando pierde.
Los medios de comunicación no le perdonan una. Y hablamos, como digo, de un entrenador que está dando buenos resultados. ¿Se puede jugar con más brillantez? Creo, modestamente, que sí. Pero también abría que analizar si esta plantilla no está demasiado valorada y está rindiendo por encima de sus posibilidades. ¿Cómo se puede atacar tanto a un entrenador con estadísticas como las suyas? Me da la sensación de que hablamos de algo personal por parte de algún comunicador, quien amparado en el malestar de parte de la afición por el comentado mal juego, está haciendo su agosto. Vamos a esperar. A un técnico no se le puede cesar por una cuestión como ésta. Sobre todo si los resultados son positivos. Al final de la temporada habrá que hacer balance y decidir.
En fin, como dice el refranero, otros vendrán que bueno te harán (y si no, repasemos la historia del Sevilla FC).
L. Julio del Zapatero





