por Ricardo Villena | 12 Febrero 2010
Es inexplicable _sentenciaba mi mujer_ que tengas las manos heladas y estés sudando a la vez. No me puedo creer que esto te lo provoque el Sevilla.
Y coincido con ella en que es inexplicable, pero aún tengo metido el miedo en el cuerpo, tengo lo más parecido a fiebre, tecleo el ordenador y de cada tres teclas me equivoco en dos. Me gustaría saber cuantos pasos he dado del salón a la cocina, de la cocina al teletexto (porque como habrán podido comprobar ya me olía un partido así… y de televisión nada), y del teletexto a la radio del Sevilla que la ponía y quitaba en cuestión de segundos; con esos magníficos profesionales que en la publicidad deberían de explicar que hacer los seguidores sevillistas en caso de infarto…
¿Por qué me hacéis esto?, ¿quién me acuesta a mí ahora? ¿no podríamos haber marcado un golito ¡coño! ?.
Ha pasado ya el cuarto de hora necesario para que las pulsaciones se hayan relajado y es el momento de alegrarse, de sentirse uno en su sitio…en la Final de la Copa del Rey.
Ahora muchos olvidaremos el sufrimiento y nos centraremos en nuestro equipo, en el siguiente partido, en comentar en las tertulias lo vivido , en buscarnos entradas para la final…en lo grandes que somos , en que hemos eliminado a los mejores,en que estamos en la final por el sombrero del Presidente,etc,etc.
Quisiera finalizar con unas palabras de Gaspar Betancourt cuando dijo que “la ingratitud es la amnesia del corazón”…y precisamente no quiero ser ingrato con alguien que se merece mas que nadie lo logrado a estas alturas …el primer equipo de España en estar en una final, y el primero también en ser primeros de grupo en la Champions, y esa persona no es otra que Manolo Jiménez. Con sus defectos y sus virtudes ha sido él y no otro el que nos ha mandado a la final.
Gracias Jiménez…de todo corazón.
Nada más y nada menos , y recuerda ¡Sé feliz, sé del Sevilla!.
Ricardo Villena



