por Agustín Rodríguez | 8 Febrero 2010
La presión mediática ha logrado que el famoso “Villarato” cambie de rumbo por unos días y pasen de proteger al Barcelona o Real Madrid a proteger al Atlético de Madrid.
Está claro que el poder –indefinidamente constituido- que maneja Villar para con el sistema arbitral, manipula y quita y pone reyezuelos a su antojo.
La liga puede esperar.
A los aficionados de los restantes equipos, hecha la salvedad de los dos grandes y el Atlético, nos obligan a esperar.
En el Atlético-Racing de copa, Mateu Lahoz se traga un penalti claro de Pernía y autoriza uno que no lo fue contra el Rácing.
Eso es echarle una mano con todas las de la ley.
En la última jornada liguera, siguen las ayudas a los “aviadores de Franco” González González se le olvida un penalti claro contra el Atlético y deja sin expulsión a De Gea, tras zancadillear claramente al racinguista Tchite.
¿Quién nos pita en la copa frente al Getafe?
Nada más y nada menos que el ínclito Iturralde.
Hace unos años nos “birló” una liga.
Y ahora nos puede birlá una Copa.
¿Por qué?
El Villarato quiere una final madrileña.
Eso está clarísimo.
El que lo tiene que tener clarísimo es Jiménez, que tiene que aleccionar a los que quedan para evitar roces que nos lleven a una catástrofe deportiva.
Es impensable lo que puede llegar a hacer un árbitro cuando recibe mensajes del Villarrato.
Ayer el “brillantina” dos titulares menos para Getafe, sin llegar a despeinarse.
Si pasamos la eliminatoria- Dios lo quiera- en la final pueden haber cambiado las tornas.
Quizás a esas alturas el Atlético de Madrid ya está próximo a las competiciones europeas y no necesite perentoriamente ganar un título.
Por otro lado, el árbitro de la final, suele ser un buen árbitro y poco manejable por Villar y su cohorte de servidores.
Agustín Rodríguez




