por Juanma Díaz | 7 Enero 2010

En la última columna prometí que lo contaría y aquí estoy, contándolo…
Era el 29 de diciembre cuando leía en la web oficial del Sevilla F.C. una noticia en la que se ofrecía desde el club una suculenta oferta para acompañar al equipo a Barcelona para el partido de Copa del Rey, que se disputaría la noche del 5 de enero -noche de la Cabalgata- en el Nou Camp -¿o se dice Camp Nou?-
No me lo pensé: me dirigí al club y me apunté para ir junto a mi sobrino Migue, otro sevillista de pro. Era un buen precio, tenía ganas de conocer el Nou Camp, de acompañar al equipo en algún desplazamiento y como posibles inconvenientes sólo estaban el perderme la cabalgata de Reyes y el probable mal resultado que nos pudiéramos traer para Sevilla porque el rival era el Barcelona. Pero aún así, merecía la pena ir.
Tras el traspié en el Calderón y el mal sabor de boca con el que nos quedamos, fueron bastantes los amigos que me decían que estaba loco, que para qué iba a Barcelona si el Barcelona nos iba a meter unos cuantos y volveríamos con la cabeza agachada. ¡Ja! Pues no fue así… y yo lo viví, yo estuve allí… ganamos 1-2 al Barça en su estadio, a pesar de contar con sólo 14 futbolistas de la primera plantilla, pero el partido del Sevilla fue muy serio y la presión sobre los azulgranas hizo estragos, como días antes le había hecho el Villarreal.
El viaje estuvo fantásticamente organizado: vuelo con el equipo -a la vuelta mucho más animado el personal que a la ida, algo lógico, ¿no?-; hotel Meliá Barcelona de 5 estrellas, de gran categoría y con desayuno incluido; entradas de Tribuna en el Nou Camp -techaditos, lo cual se agradeció porque llovió todo el partido-, traslados en autobús aeropuerto-hotel-estadio. Desde aquí felicito al club por poder ofrecernos a los abonados y simpatizantes un viaje de esta categoría y a un precio tan asequible.
Yo ya con esto me conformaba y después si nos traíamos un empatito, pues ya sería lo más de lo más. Pero es que ganamos: 1-2. ¡Apoteosis sevillista! Todavía falta la vuelta y hay que refrendarlo en el Pizjuán. Allí estaremos para empujar a nuestro equipo, porque fácil no será, aunque el resultado puede invitar al optimismo, pero no olvidemos que enfrente tendremos al Barça.
Los jugadores, el cuerpo técnico, directivos… todos eran cercanos. Pudimos charlar con ellos, hacernos fotos, los más pequeños -y no tan pequeños- recogían autógrafos…
Conocí a otros aficionados, como mis vecinos de asiento en el avión Darío y Vane, que viven en Algeciras y vienen desde allí a Sevilla cada vez que nuestro equipo juega en Nervión. Darío es el que suele mandar a SFC Radio cada vez que acaba un partido del Sevilla en casa un mensaje del tipo: “Darío y Vane desde la autopista camino de Algeciras. ¡Vamos mi Sevilla!”. Ya son amigos. Y Gonzalo y su primo, dos chavales que iban estudiando en el avión para que no les remordiera la conciencia. Gonzalo no se separaba de su cámara de vídeo y os puedo asegurar que hizo algunos vídeos muy interesantes.
Creo que todos los que hemos ido a Barcelona hemos disfrutado de lo lindo, pero había que ver la cara de felicidad de los más pequeños -que había unos cuantos-. Cantamos todo lo habido y por haber, gargantas roncas, cuerpos cansados, pero mereció la pena… ¡vaya si mereció la pena!
Gracias, Sevilla F.C.
Juanma Díaz




