por José Manuel Ariza | 18 Diciembre 2009
Saludos.
Algo no me cuadra y cuando las cosas no me cuadran, me mosqueo y pretendo buscarle cinco pies al gato –que solo tiene dos y otro oculto, como todo el mundo sabe-.
El Sevilla, desde el bienio mágico, está teniendo una suerte sospechosa en los sorteos de UEFA. Sabidas son mis reticencias a la limpieza de ésos sorteos porque detrás hay una organización mafiosa –con todos mis respetos a la Cosa Nostra y a la Camorra-, que mueve ingentes cantidades de dineros, perversa y manipuladora donde las haya y que jamás ha tenido escrúpulos en fuchigar a quien se le haya puesto por delante. Incluso a Gobiernos.
Pero a la cabeza de la UEFA llegó un día un francés llamado Michel Platini.
Había sido un jugador excepcional en todos los clubes y selecciones en las que participó y atesora los mejores galardones que un futbolista puede lograr… pero nunca jugó en España.
El hecho de que a los vecinos de arriba no les caigamos bien, podemos unir el deseo fallido de Don Michel de jugar en el Madrid o Barça –se habló de ello durante varios años-, únicos en España con la capacidad económica suficiente para fichar a un astro de su naturaleza. Nunca se pusieron de acuerdo. ¿Sigue albergando resentimientos ocultos por no desplegar sus facultades en alguno de ellos? Tal vez.
Desde que gobierna Platini, el Madrid y el Barça parecen haber perdido fuerzas en las trastiendas del concierto europeo. El segundo, éste año pasado, ganó peso a base de llevarse todo.
Y llega un tercero, nuestro Sevilla FC, que aún ganando varios títulos continentales que no son los más descollantes, está en todas las pomadas. Es cierto que hemos acumulado puntos a mansalva, hemos ganado partidos y estamos escribiendo cifras envidiables para cualquiera, pero seguimos a un rato luz de las historias de los clubes más poderosos.
Por ello, me pregunto si Don Michel no estará buscando una alternativa a los dos de siempre y se ha fijado en nosotros.
Aunque eso me alegre de alguna manera, no deja de preocuparme porque el precio por ello no está definido. De cualquier forma, me satisface un montón de estar donde estamos y quisiera que fuese así para toda la vida que me quede, que luego ya lo veré desde la última fila del Tercer Anillo.
Hace un rato, viendo el sorteo de Champions, nos ha tocado el CSKA de Moscú.
Como dice Del Nido y cualquiera medianamente formado, no hay enemigo fácil en Champions. Y a medida que avancemos en la competición, más complicados de vencer. Sin embargo, de todos los rivales posibles, nos entregan al más débil.
Y es el más débil por equipo y porque cuando nos enfrentemos, ellos aún no habrán alcanzado el estado óptimo de juego tras el obligado parón invernal por el frío estepario.
Todo a nuestro favor. El Sevilla debe llegar a Cuartos y debe seguir escribiendo Historia.
Al Barça, otra perita en dulce –el alemán que pasamos por la piedra-, para que sigan en la racha espectacular que llevan y por el camino más sencillo para llegar al último partido. Porque y desde la óptica negociante de la organización mafiosa… ¿quién asegura mejor los ingresos que los catalanes en la final?
Y al Madrid, el más difícil de los tres. Y francés.
Si el Olympique de Lyon echa fuera al Madrid ¿habrá champagne en casa Platini? No me extrañaría porque ahí está la historia.
Y si como es esperable, el Madrid echa al de Lyon, no esperéis que le toque nada cómodo. Veremos.
Al otro Francés, al Girondins, otro “fácil”. El Girondins está por debajo, históricamente, del Olympique.
Luego llegan los demás con reparto de papeles y vemos que uno de los más potentes, Chelsea o Inter, se quedará fuera. Dos gallitos. En las Islas Británicas, apostamos por el tercero, el Arsenal, contra un Oporto que no llegará lejos, supongo, e intentamos cargarnos a los gigantes porque al Manchester le toca el Milán, gallito, a su vez, de Italia. Y en Italia, de nuevo, apuestan por el tercero, la Fiore contra un Bayern que a pesar de ir primeros, no está en sus mejores momentos.
¿Estamos, pues, ante las vindicación de los terceros? ¿Pretendemos ampliar la nómina de candidatos? ¿Estará el francés ampliando horizontes?
Pues en lo que a nosotros respecta… ¡Salve, Platini!
Dice el proverbio árabe que “los enemigos de mis enemigos, son mis amigos”.
Hagámosles caso.
Y au revoir.
Cuidaros.
José Manuel Ariza




