por Mamen Gil | 18 Diciembre 2009

Como llevo haciendo desde hace más de treinta años, cada fin de semana o día intersemanal en el que juega el Sevilla FC, acudo a mi cita en el Ramón Sánchez Pizjuán. En los últimos tiempos he visto con satisfacción como cada vez son más las mujeres que van al fútbol, mujeres de todas las edades.
Proliferan artículos y reportajes en los que se asegura que el fútbol es también cosa de mujeres.
Quizás a mi todo esto me haya llegado tarde, pues aún hoy la gente de mi generación, de mi entorno, me consideran un bicho raro. ¿Cómo a mi, persona medianamente inteligente, con gustos variados, amante de la lectura y de la música clásica, puede gustarme semejante deporte?
Aún recuerdo que de pequeña reconocía a los jugadores más famosos del momento. Los niños del barrio me retaban a recitar una y otra vez la alineación y al ver que no fallaba se quedaban más que sorprendidos.
Y es que desde pequeñita me tiraba esto del fútbol… Ya llevaba los genes sevillistas por parte de mi madre, pero fue mi padre el que me enseñó a amar y pensar en sevillismo. Él me llevaba a la bombonera de Nervión. Por aquella época íbamos a gol sur. Desde allí viví la tragedia de Pedro Berruezo, los magnificos goles de Ricardo Daniel Bertoni, los cuatro goles que, en Copa de la Ufea, le endosamos al Paok de Salónica…
Después cambiaron los tiempos y cambie gol sur por preferencia. Desde esa privilegiada tribuna he disfrutado de los peor y de lo mejor de nuestro Sevilla.
Pero no solo iba al campo, leía las crónicas deportivas y escuchaba los partidos por la radio (“para no perderse detalle, óptica Rodríguez del Valle”). Procuraba no perderme ninguna de las peleillas del “tío Pepe y su sobrino”… En fin, un monstruito que empezaba a asustar a propios y extraños.
Crecí y decidí adentrarme profesionalmente en el mundo del fútbol y entonces descubrí el paradigma del machismo.
De unos años para acá parece que la cosa ha cambiado, cada vez es más normal ver a niñas y mayores en los campos de fútbol y proliferan las peñas femeninas, algo que contribuye a dar más color al ambiente pero, ¿ha cambiado algo?.
Sí, hay muchas peñas femeninas, pero todavía cuando se entrevista a algunas de sus integrantes parece que lo único que interesa es saber qué jugador le gusta más.
Sí, hay mujeres presidentas de equipos de fútbol, pero solo se les llama para poner una nota de humor.
Sí, hay mujeres árbitros pero solo se les pregunta por los gritos más comunes proferidos por los aficionados.
Mi abuelo jugaba en el Sevilla allá por los años 20. Mi abuela, que entonces era su novia, acudía todos los domingos al campo a verle jugar. Decía que entonces iba muy poca gente al fútbol, pero acudían tantas mujeres como hombres. Después, las féminas dejaron de ir y se preguntaban eso de “¿por qué, por qué, los domingos por la tarde me abandonas?”… Al no obtener respuesta satisfactoria a esa pregunta decidieron hacer lo mismo que ellos, cogieron la bufanda y ¡hala!, a gritar como locas.
Por todas partes leo y escucho que el fútbol es también cosa de mujeres. Entonces, ¿por qué me siento tan rara cuando grito eso de ¡ME GUSTA EL FÚTBOL!.
Mamen Gil





