Manolo Jiménez

por Pedro González | 7 Diciembre 2009

Han pasado unas horas desde la terminación del partido contra el Valladolid. Y casi ha vuelto a repetirse la mala imagen, de juego y resultados, que hemos dado en los últimos partidos.

Esa mala imagen que ha dado el equipo, también, muchas veces con la dirección de Manolo Jiménez como entrenador del Sevilla F.C.

Vayamos por partes.

Desde que Manolo Jiménez se hizo cargo del primer equipo, ha gozado, cómo no podía ser de otra forma, del aval de los que lo pusieron en ese sitio: El Consejo de Administración y la Dirección Deportiva. En mi modesta opinión, fue una decisión díficil, pero que Manolo tenía más que merecida por muchas razones. La principal, el tener en su haber un excelente trabajo, con resultados deportivos incuestionables, en el segundo equipo sevillista.

Y se hacía Manolo cargo del equipo del primer plantel sevillista en una situación muy anómala. Juande había cogido las de Villadiego, en pos de mayores logros, no deportivos, si no al olor del víl metal que tan generosamente le puso, cual zanahoria al burro, el Tottenham británico. Juande dejo al equipo con una momentánea mala clasificación, pero dejando un imborrable recuerdo de logros deportivos y la práctica de un fútbol que encandiló a toda la afición sevillista. Fue una verdadera gozada futbolística.

Sustituir a Juande no era una bicoca. El arahaleño, tenía ante sí bastantes y díficiles retos. Pero para solventarlos tenía en su manos, que no se olvide, la mejor plantilla de la historia del Sevilla F.C. Una plantilla, que además había conseguido las más importantes metas deportivas alcanzadas jamás por nuestro Club.

Dentro de esos retos, el primero, fue mejorar la mala clasificación y cumplir con el objetivo de clasificarnos para Europa.

Manolo Jiménez cumplió, también, con el objetivo en la segunda campaña. Este pasada temporada metió al equipo en Champións, cosa que le sirvió, por derecho propio, a merecerse la renovación para esta temporada.

Pero lo que Manolo no ha podido superar, aunque cierto que en algunos partidos el equipo nos ha hecho recordar a aquella maravilla de fútbol moderno, es ese listón del fútbol que practicaba el equipo de Juande.

Y es ese listón el que origina todas las controversias que existen en torno a su figura.

Se dice en las tertulias sevillistas; en las que podemos ver y escuchar en los medios oficiales del Club, pero también en todas las demás, opiniones contradictorias, a favor y en contra del fútbol que hace, la mayoría de las veces, el equipo de Manolo Jiménez.

Unos que ese fútbol aburre hasta los tártaros y otros que, agarrados al resultadismo, dan por bueno lo visto si el equipo gana. Objetivos o buen fútbol. ¿ Y porqué no ambas cosas?

El apoyo oficial es mas que comprensible. Manolo Jiménez es el entrenador del Sevilla F.C. Y, por tanto, no se puede esperar otra cosa que no sea el seguir avalando el trabajo por encima del espectáculo. Y se entiende, también, que desde los medios de comunicación sevillista se alineen con esta postura.

El tiempo, ese juez inapenable que pone a todo el mundo en su sitio, me ha hecho pensar que Manolo Jiménez no ha sabido aprovechar los mimbres con que se encontró a su llegada y ha impuesto su idea y sus maneras de concebir el fútbol que debe practicar el Sevilla F.C.

Y por eso yo como aficionado me siento especialmente defraudado.

En mi opinión, el Sevilla F.C. que heredó Manolo Jiménez no necesitaba más que seguir con las pautas que ya estaban marcadas.

Para que se me entienda.

Si yo soy dueño de un restaurante que ha alcanzado en los años anteriores tres estrellas michelin y se me va el chef y uno de los que prepara la carta, pero me quedo con todo los demás, yo lo primero que hago es preguntar a los que se quedan, al segundo chef y al otro que preparaba la carta junto con el que se fue, es cómo funcionaba esto hasta ahora. Porque mejor no había podido funcionar. Es decir, apostar por el continuismo, que por otra parte tan buenos resultados había dado y no por hacer una revolución, mal consentida por la dirección deportiva y el Consejo, que acabó por terminar con cualquier persona del staff técnico que hubiera tenido relación con Juande.

Así se deperdiciaron experencias y trabajo de personas que podían haberle ayudado en la tarea de mantener ese equilibrio que hemos perdido y que hoy tanto echamos de menos.

Los sevillistas no echamos de menos a Juande, pero si al fútbol que exhibió su equipo mientras ejerció de entrenador.

Ese y no otro es el dilema que divide al sevillismo.

Porque se hace bastante incomprensible que mientras desde la Presidencia del Consejo se repite hasta la saciedad, por otra parte con toda la razón del mundo, que el Sevilla F.C. no ha tenido, en toda su historia, una plantilla tan valorada, tan equilibrada, con tantos futbolistas de élite, los aficionados sevillistas tengamos que sufrir tostones futbolísticos insoportables impropios de esta plantilla.

Ésta es la asignatura que todavía hoy tiene pendiente de aprobar Manolo Jiménez.

Aún así mi deseo personal es verlo triunfar. De su honradez y de su capacidad profesional no creo que dude ningún sevillista. Y en sus manos está el cambiar, de manera definitiva, esa mala imagen que empaña hoy la trayectoria del equipo y la suya propia.

Pedro González

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