por Antonio Macías | 10 Noviembre 2009
Cuando terminó el partido de este pasado domingo, ante el Villarreal CF, además de la satisfacción de la victoria y del espectáculo que vimos, con el regusto del trabajo bien hecho, con saber que una jornada más no perdemos comba con los mastodontes del fútbol español y sobre todo, le hacemos saber a los que nos persiguen, que les va a costar desbancarnos de esa privilegiada plaza que ostentamos, cuasi desde el mes de septiembre, pensaba en lo privilegiado que me siento, siendo socio y accionista del Club de mis amores.
Cuando el sevillista, piensa en la inversión hecha en el abono de la temporada, se queda con la tranquilidad de haber invertido su dinero, en producto seguro, que es hoy el SEVILLA FC. Pero si además, algunos de esos parámetros (permitidme llamarles así) de esa inversión, se llaman Luis Fabiano, Kanouté o Adriano, la cosa se traslada a una inversión de las denominadas, GANGA total.
Creo que va siendo hora de darle la importancia justa y necesaria, a la aportación que algunos futbolistas de esta pléyade de estrellas (invisibles, a la cara de la división mediática centralista), nos están dando casi a diario.
El espectáculo de nuestro ALÁ francés (con alma MALIENSE), que nos ofreció en la media hora que estuvo sobre el tapete de nuestro estadio, es digno de ofrecer a jugadores que están empezando a dar sus primeras clases de fútbol. Todavía no se explica el lampiño entrenador del Villarreal, como desde que saltó al césped del Ramón Sánchez Pizjúan, este desgarbado francés de nombre Frederic, su equipo, que hasta ese momento mandaba y ordenaba en el tapete nervionense, desapareciese del partido por arte y magia de un elegante, trabajador, maravilloso y sublime Kanouthé. Si alguien no sabía lo que es “echarse a su equipo a las espaldas”, ayer esta mejor persona que futbolista, nos dio una lección excelsa, por el precio de un abono. De como su presencia, mejoró las prestaciones de Perotti, de Navas, de Renato, de Zokora, de Luis Fabiano y lo mejor, es como transformó a un equipo buenísimo equipo de fútbol, en una marioneta a manos de un conjunto de fútbol que este noble y sencillo futbolista, transformó en animal racional, sediento de éxitos, espectáculo y ambición.
Quizás se me queden palabras, que no me salen para lo que mis ojos vieron anoche, sobre todo en la última media hora, pero a los más recatados les digo vean, comparen y si lo encuentran mejor, abónense, pero afinen bastante, por que la calidad, en cantidad y al precio justo, sólo lo encuentran en una casa grande, de sentimiento sevillista, que acoge al mejor equipo de Andalucía y que como su propia Ciudad, a la cual representa, se llama SEVILLA FC y que padrona en un templo sagrado de sevillismo, de nombre RAMÓN SÁNCHEZ PIZJÚAN, sito en la calle SEVILLA FC. Casi “ná”.
Saludos sevillistas a todos.
Antonio Macías



