por Antonio Ramírez | 2 Noviembre 2009

Esto de estar por las alturas del Olimpo futbolístico tiene estas cosas.
Si hace unos años nos desvivíamos por lograr la permanencia o luchar con mucho esfuerzo por entrar en la Uefa, aunque fuese de rebote, o contentarnos en quedar por encima de las criaturas, ahora la vida nos ha cambiado. Nuestro poderío y grandeza en los terrenos de juego, unida a la inteligentísima gestión del Club, desvían nuestro cotidiano comentario y nuestra humana necesidad de polemizar hacia asuntos más baladíes.
Y de esta guisa vamos renovando día a día nuestras disputas dialécticas. Aparcada está la polémica sobre el entrenador. Superada parece ya la controversia de las banderitas de las camisetas. El asunto de las entradas “distraídas” para el partido en Jerez también va quedando en el olvido. Incluso yo mismo he borrado de mi disco duro el cabreo tras la Gala de los Medios del Sevilla por el desprecio, a mi juicio, que sufrió nuestro programa radiofónico de historia y que ocasionó que un servidor de ustedes, humilde sevillista, gozase del honor de ser nombrado en el programa de la Bombonera sin merecerlo.
Ahora, y a raíz de un artículo publicado en Columnas Blancas por mi amigo Carlos Romero, nos ha dado por entretenernos en debatir sobre el término Palangana.
Entro al trapo y me pronuncio. Yo también soy Palangana. No me molesta el término. Eso sí; Palangana con clase y categoría, no de esas de plástico que venden en los chinos. Palangana de la Cartuja de Sevilla. Palangana de la fábrica de los Pickman. Sí, Palangana cartujano. De calidad.
Cuentan las crónicas de principios del S.XX, que murió el Marqués de Pickman a manos de un capitán de la Guardia Civil por un duelo de honor. Aquel duelo y aquella muerte supusieron uno de los mayores conflictos sociales y políticos que se conocen en Sevilla cuyas consecuencias más inmediatas fueron la dimisión del alcalde de Sevilla, la destitución del gobernador civil de la provincia y que el cardenal Spínola tuviese que ser escoltado por fuerzas del orden público.
La muerte en duelo del marqués de Pickman, el de la fábrica de loza, el de las palanganas cartujanas, supuso el nombramiento de nuevos cargos públicos en nuestra ciudad y en nuestra provincia. Esa muerte trajo consigo el nombramiento el 14 de octubre de 1904 de un nuevo gobernador civil para Sevilla; José Contreras Carmona. El mismo gobernador ante el que se presentaron los primeros estatutos del Sevilla Football Club durante el corto periodo, apenas tres meses, que duró su mandato…
Y este guiño que nos hace nuestra historia me reafirma en sentirme Palangana, un Palangana de Champions, claro está.
http://voladizodegolsur.blogspot.com/2009/10/el-duelo.html
Antonio Ramirez




