por Juanma Díaz | 29 Octubre 2009
Hace unos días cumplí 42 años. Sí, soy del 67, una buena generación y desde que nací soy sevillista. Aquí en Columnas Blancas me siento como en mi casa y es por esto por lo que os voy a contar mi particular historia de sevillismo.
¿Por qué me hice sevillista? Pues la verdad es que no lo sé, pues en mi familia hay más béticos que sevillistas -a mí tampoco me gusta lo de verdolagas y palanganas- y, sobre todo, mi abuelo materno que tenía delirio conmigo, siendo yo un pelele, me sentaba en sus rodillas y empezaba a decirme: “Mi niño es bético como su abuelo”. Y yo le decía: “Yo soy sevillista como mi padre”. Mi padre bien solo que se encontraba en cuanto a gustos futbolísticos pues, salvo un par de primos, el resto de la familia simpatizaban con el otro equipo de la ciudad. Menos mal que las nuevas generaciones se están encargando de equilibrar la balanza…
Desde entonces lo tuve claro y bien pequeño que era. Iba con mi padre al Sánchez Pizjuán a Gol Norte primero y a Fondo después y allí vimos partidos buenos, regulares y malos, de primera y de segunda… pero siempre ahí. ¡Qué verdad es eso de que el sevillismo se “mama” desde pequeño!
Ya adolescente iba con los amigos, en ocasiones nos poníamos con los Biris, otras veces en la Grada Alta de Gol Norte… cada 15 días a Nervión. Fuimos a algunas salidas a Madrid y, salvo un empate contra el Atlético, el resto fueron derrotas. Pero nosotros supercontentos de acompañar a “nuestro Sevilla”.
Una temporada ya no me saqué el carnet y así estuve varios años, hasta que me volví a abonar y me llevaba al fútbol a mi hija mayor. No eran años buenos, no se veían buenos partidos, salvo contadas excepciones, incluso vivimos el último descenso. Tras esto, nos volvimos a retirar. No me da vergüenza reconocer que dejé de abonarme tras un descenso. Es más, soy de la opinión que no es más sevillista el que se abona que el que no lo hace, porque son muchas las circunstancias que pueden hacer que no se abone alguien: económicas, familiares, geográficas…
Y llegaron los años buenos… y yo sin carnet. Sólo pude ver algunos partidos sueltos y la final de Copa del Rey ganada al Getafe en Madrid. Pero seguía siendo sevillista y bien que lo disfruté, como toda la afición, porque esos años y esos títulos es lo mejor que nos ha pasado.
Desde la temporada pasada vuelvo a tener carnet, ahora estoy en la grada baja de Gol Sur y disfruto viendo a mi equipo. Esta temporada voy con mi sobrino, que tiene 14 años, se estrena como abonado y alucina con todo lo que se vive cada vez que jugamos en el Sánchez Pizjuán.
Espero no “fallar” más. El sevillismo se lleva en la sangre, no entiendo que alguien cambie de equipo como se cambia de chaqueta, para mí es algo impensable. Sólo espero que nuestro equipo siga alegrándonos a todos los aficionados, que se consigan títulos, que se dé espectáculo, que el sevillismo esté unido y, en definitiva, que podamos seguir diciendo eso de “SEVILLISTA HASTA LA MUERTE”.
Juanma Díaz



