por Manuel Miranda | 22 Octubre 2009
No, no se asusten. Aunque a simple vista leyendo el encabezamiento puedan pensar que este escrito, precisamente tras la jornada europea, va sobre nuestras camisetas de la Champions, se equivocan. Eso ya queda lejos, y hoy toca hablar sobre el papel del Sevilla en la máxima competición europea (y seguramente mundial) por equipos.
Y ese papel, jugada la mitad de la liguilla, no es otro que la de, por ahora, ser el abanderado del fútbol español. Sí, como suena. A día de hoy quien está marcando el paso de los equipos patrios en la Champions League no es otro que el Sevilla Fútbol Club. Ese equipo que algún periodista de Madrid ya entrado en años se preguntaba por qué demonios iba a ser televisado por el canal nacional y no el club catalán. Ese equipo que muchos se preguntaban por qué estaba en el sorteo en el bombo uno cuando grandes transatlánticos del fútbol europeo no habían sido capaces de colarse en dicho bombo. Ese equipo que, precisamente en dicho sorteo, el representante del Stuttgart parecía satisfecho cuando fue a caer en nuestro grupo, haciendo un gesto como de alegría o aprobación con el puño por la “suerte” que habían tenido. Imagino que hoy después de mojarle la oreja ya no estará contento.
Pues sí, estimados lectores. El Sevilla Fútbol Club es el único equipo español que jugados los tres primeros partidos de la liguilla los ha ganado todos, y tan bien lo ha hecho que casi está matemáticamente clasificado. Sólo, y fíjense en los nombres, sólo otros tres equipos están siendo capaces de seguir la estela del mejor equipo de Andalucía: el Manchester, el Lyon y el Chelsea. Equipazos, sin duda. Pero casualmente si se mira detenidamente la clasificación podrán ver cómo el Sevilla es de todos ellos el equipo con una mayor diferencia entre goles a favor y goles en contra, con +7. Luego, como diría Laporta: “¡Que no estamos tan mal, hombre!”.
Y con esta pequeña parrafada no quiero decir o señalar nada. Sólo hacer ver cómo hemos crecido y quién iba a soñar eso. Y por soñar, por soñar que no quede. Porque si bien es cierto que a 38 partidos una Liga es casi imposible, cuando empiecen las eliminatorias de la Champions (en las que vamos a estar sí o sí) quedarían siete partidos para poder ser campeón. La cosa es dificilísima, evidentemente, pero si tenemos suertecilla en el sorteo y seguimos dando el nivel….¿Por qué no podemos soñar? A mí al menos déjenme que lo haga, aunque dentro de tres o cuatro meses tenga que tirar este escrito a la basura.
Manuel Miranda




