por Antonio Macías | 21 Octubre 2009
Pienso que la derrota del otro día, nos supo a poco, haciendo símil de cuando vemos la superioridad de nuestro equipo ante otros rivales y nos quedamos con la sensación de que se les podía haber goleado sin compasión, quizás en otros momentos, esta derrota nos hubiese trasladado al eterno dialogo de si el entrenador, de si los cambios, de si la táctica, de si dos delanteros, de si un mediapunta, etc, etc, etc…, cosa muy loable en la sabia afición sevillista. En el cómputo global del partido de A Coruña, en mi opinión hubo una superioridad aplastante, el equipo salió a ganar y el planteamiento del entrenador me pareció correcto a todas luces. Sin embargo, el fútbol también tiene algo de fortuna y en ese día, estuvo de espaldas a nosotros. Por un lado hay futbolistas que parece que no terminan de cuajar en el equipo (¿donde está ese Fernando Navarro de principios de la temporada pasada?), por otro las circunstancias personales del azúcar a muchos de ellos, les pudo con su devenir en el partido y si a eso se le suma el desgaste del equipo por los compromisos internacionales de otros, se puede hablar de cansancio y bien que lo notó el equipo, sobre todo en el centro del campo, que circulaba el balón pegado a los pies mucho tiempo, restando rapidez al juego preciosista al que nos estábamos acostumbrando últimamente. Para mi esta fue la clave del espeso juego del equipo: EL CANSANCIO ACUMULADO de una gran mayoría de futbolistas.
Sin embargo, en el día de ayer y casi sin tiempo para digerir esa derrota, nuestro equipo Champions nos deleita otra vez con una trabajada y meritoria victoria de equipo grande, ante un equipo alemán que en otras circunstancias y años, seguro que nos hubiese goleado sin piedad.
Al igual que en otras ocasiones, el tema principal era la racanería o cobardía (deportiva) de nuestro entrenador, ahora mismo, desde aquel lejano ya partido de Mestalla ante el Valencia, este equipo nos da sensaciones de súper equipazo, tengo las mismas sensaciones de cuando la marea de títulos nos invadió y espero, deseo de manera ferviente, poder volver a sentir el calor y el roce de los títulos en nuestros corazones. Y quiero centrarme en Manolo Jiménez, sobre todo en sus declaraciones post-partido del encuentro de anoche en Alemania, en la que dio la clave de la victoria que estuvo, “en que se ganó sufriendo y que en otras épocas este Club no hubiese sabido manejar ese partido”.
A este equipo lo que le faltaba es un entrenador que supiese estar a la altura de este elenco de grandísimos futbolistas y ahora mismo, me estoy dando cuenta que este entrenador está sabiendo dar lo que se esperaba de un gran entrenador. Su lectura del partido, sus cambios, sus actitudes en el campo y sobre todo, el manejo de las piezas en las alineaciones, nos está haciendo ver que él también está creciendo a pasos agigantados y la verdad que esto es lo que le hacía falta a este equipazo, para terminar de darnos con un bendito canto en los dientes a los que lo hemos criticado, sí o sí.
Somos grandes, nosotros los sabemos, los jugadores (con MJ y su cuerpo técnico) ya lo tienen en su manual deportivo diario y nuestro Consejo de Administración fue el pionero en demostrárnoslo. No los dejemos en mal lugar y sigamos exigiendo desde el respeto y la tolerancia que nuestros mayores nos inculcaron. Sólo así, pronto seremos el rival a batir de las grandes potencias, no solo nacionales, si no europeas.
Hay pocos equipos ahora mismo en Europa y en la historia de la Champions League, que hayan solventado con abultados resultados fuera de casa, sus compromisos, …muy pocos y esto nos tiene que hacer todavía más humildes y honestos con los contrarios, por que de este modo al respeto que ya se le tiene a la afición sevillista en todo el continente europeo, podemos hacer que nuestro Club sea conocido, no solo por su juego y solvencia, si no, por su limpieza en el terreno de juego.
Tiempo al tiempo.
Enhorabuena a todos los sevillistas del mundo y disfrutemos el momento.
Saludos sevillistas a todos.
Antonio Macías




