por Manuel Miranda | 18 Octubre 2009

Los parones de la Liga, por un motivo o por otro, casi nunca son buenos. En el caso del Sevilla, la victoria merecida ante los galácticos parece que ha dejado pesadez de estómago y no ha terminado de digerirse bien.
Nos hemos llevado todos quince días ensalzando lo ocurrido en ese partido: que si Navas a la Selección; que si Negredo es mejor que Benzemá y el Madrid ya ha decidido repescarlo; que si jugamos así el Dépor no tiene nada que hacer (Sergio Sánchez); que si la delantera del Sevilla es la mejor de la Liga, y la plantilla quizá también (más o menos lo que ha dicho el Presidente); el descanso “justificado” a Luis Fabiano.
Lo cierto es que la pelota ha vuelto a rodar y hoy, “futbolísticamente hablando” claro, nos han dado un puñetazo en el estómago para que volvamos a la realidad. Y la realidad es que cuanto menos esté el Sevilla en boca de todos mejor. El camino es seguir siendo el equipo invisible y cuando llegue la hora, si es que llega (ojalá), entonces dar el zarpazo. Pero mientras…….mientras debemos volver a la invisibilidad.
El partido contra el Deportivo ha sido malo, no nefasto como muchos del año pasado, pero sí malo. No hemos sido inferiores al rival, pero una de las pocas que han tenido la han metido (golazo por cierto, con fallo garrafal de Navarro de por medio), mientras que las varias que hemos tenido nosotros no han sabido materializarse.
A toro pasado es muy fácil hablar, pero los que no sabemos de ésto es lo que podemos hacer. Sin querer justificar nada, es evidente (por lo menos para mí lo es) que la tripleta Palop-Luis Fabiano-Kanouté son los jugadores que más puntos le suele dar a nuestro equipo, y hoy los dos primeros no estaban, cosa que al final ha acabado notándose. A ello hay que unirle que en lo que va de temporada, el gigante de Mali tampoco es que tenga las pilas cargadas.
También cabe destacar la poca y nula aportación de los jugadores de refresco. Poca el caso de Capel, que cada vez hace que sea menos difícil para el entrenador elegir entre él y Perotti. Nula, la aportación de Koné. Es casi como un cero a la izquierda, pues apenas ha tocado la pelota y encima Kanouté le ha puesto una pelota de gol en la que todavía intento explicarme qué demonios ha hecho Koné. Tres años ya señores (con lesión de por medio, que no se me olvida) y éste jugador no ha aportado nada. Yo, como loco que estoy, sigo pensando que entre él y Chevantón me quedo con el charrúa, que al menos le hecha bemoles y de vez en cuando marca.
Pero en fin, lo mejor de todo es que dentro de sólo tres días esto estará olvidado y, si Dios quiere, el Sevilla estará con pie y medio en la siguiente eliminatoria de la Champions League. ¡Vamos, que podemos!.
Manuel Miranda



