por Alfonso Gentil | 13 Octubre 2009

Guardo en el despacho de mi casa un regalo. Una página enmarcada del Correo de Andalucía del 2 de Abril de 1946, en la que anuncia la consecución el domingo anterior, de la Liga 45-46. Cuando Alejo me la dio, 2003, junto a algunos amigos más, sentí que recibía un regalo prodigioso. Tu Sevilla Campeón. Aquella noche de Robles fue premonitoria. Los años posteriores nos trajeron un maná de trofeos
El Sevilla actual tiene tal consistencia y calidad, que los antiguos aficionados no hemos visto nada igual. Decía el Presidente una de aquellas noches, Otoño del 2003, después del 4 a 1 al Irreal Madrid y antes de la ida de Reyes, que él lo que ambicionaba de verdad era ganar la Liga.
Así. De sopetón. Y la nerviosera nos hacía removernos en los asientos. En ese momento “eran las cosas del Presidente”.
Hoy lo vemos posible. El club y el equipo se ha convertido en un sueño. Hay defensa, rápida y con experiencia, por la derecha y por la izquierda…, y en el centro. Y eso que todavía no ha salido Fazio. Y Sergio Sánchez no ha jugado de central derecho. No tiene color si la comparo con las de los trofeos Uefa. Sí, falta Alves. Pero Adriano en la izquierda se le parece mucho. ¿A que sí? Y sigue Escudé. Para mí, el mejor.
En medios tenemos un muro. Zokora y Renato. Dar y repartir. Y si nó Lolo. Pedazo de partido en Glasgow. Y Romaric. Y Duscher, que también sabe hacer de tapón. Y si nó a Campaña. Presumo que este año juega con el Primer Equipo con 16 años.
Tenemos Capitán Palop dentro y fuera. Y si nó, está Kanouté. Capitán de todos y prestigio de jugador y persona. ¡Qué lujo! ¡Y eso que era mayor cuando vino!, decían algunos en el verano de 2005. Incluso llegaron a menospreciar su presencia, vaqueros y camiseta, sin pendientes, traje blanco ni cirugía plástica, como aquel que se fué ese verano. Cuando alguien cae en el campo, sea nuestro o del equipo contrario, se interesa y se muestra cercano. ¡Bravo!
Navas. Cuando lo vimos el primer día en el campo, supimos que era bueno, bueno. Alguien cercano a mí localidad lo criticó, será por criticar, que era chico y endeble. Qué el bueno era Marcos. Alternaban los dos esos días. Ya su hermano dijo en ABC que nó, que el bueno eran Jesús. Y Fabiano. En aquellos años, algún papafrita llegó a decir de él, a la espera de alguna final, “no está y ni se le espera”. Y una angustia se me metía por dentro. Porque sabíamos, los que conocimos a Cantudo, que tenía que ser él el elegido, “Fabuloso”. El mejor del mejor equipo del Mundo.
Perotti y Negredo son distintos. El de Vallecas tiene algo como Navas. Que nó gusta del todo a los exquisitos. Uno quiere a su tierra y su gente, y no se quiere ir a ningún sitio. Será eso grande. Como Jiménez que le dijo que no a los niños de Madrid y lo vetaron en la selección. Al otro lo relegan en su pueblo por que no es galáctico y tiene aspecto de tanque. Pero que generosidad. Maneja la izquierda y la derecha, y es potente. Le dá que la parte. Sabe ponerla en el área, y mete goles. Por arriba deberá ir de cine. Cuando se entiendan bien, allí arriba, serán terribles.
El argentino vino de puntillas, y tiene alma, y regate y le dá fuerte. Tiene lo más difícil en el fútbol. Técnica y verlo fácil. Genética se llama eso. Ambos son inteligentes, al menos desde arriba me parece a mí que sí.
Y Capel (¡niño, despierta!). Y Drago que dure. Y Koné. Y Acosta. Y Jose Carlos (de Riotinto y con una zurda de oro)…
Si todos lo viéramos como yo, el mundo no sería mundo sería el paraíso Por eso es bueno discrepar y mojarse. Y crecer, como nuestro club.
Decía el Presidente por aquellos años, que lo que quería era ser el mejor. También se sonreía al decirlo.
Por eso soy capaz hoy yo de decirlo, con una sonrisa, este año como en el 46, Sevilla Campeón es. ¡Pásalo, pásalo!.
Alfonso Gentil



