por Ricardo Villena | 30 Septiembre 2009

Estimado Manolo:
El motivo de la presente no es otro que el de felicitarte por la labor que llevas desarrollando desde hace muchos años en el Sevilla Fútbol club, y en particular por el cometido que estas haciendo en la primera plantilla de nuestro club.
No te puedes imaginar la alegría, la tranquilidad y el orgullo que siento saber que el que se pone delante del banquillo es una persona que batió todos los records como jugador, que disputó con la “elástica” sevillista 392 encuentros, y que por si fuera poco fuiste 15 veces internacional y mundialista.
Pero si orgulloso me siento de lo dicho, aún mas lo estoy de verte como entrenador. Sólo los que aplicamos el sentido común somos concientes lo difícil que se ha puesto entrenar a este nuevo Sevilla, al Sevilla de los cinco títulos, al de la presión , al que tiene que ganar siempre y ganar bien como si fuéramos grandes de Europa desde hace cincuenta años, en definitiva soy uno de los muchos que no olvida lo duro que fue hacerse cargo de un equipo completamente desecho.
Pero todo ello es agua pasada, este (estoy convencido de ello) será tu año, ese año que deje clara tu forma de trabajar, de ser, de sentir el fútbol y el Sevilla. Esta temporada servirá para esos (dicho sea de paso cada vez menos) que no estaban del todo satisfecho con el juego. Pero por fin se quedaron atrás “medias temporadas” (temporada 2007/2008), lista interminable de lesionados (temporada 2008/2009), y eso hace que empiece a existir un gran consenso sobre ti (temporada 2009-2010).
Te escribo esta carta antes del partido de Liga de Campeones porque pase lo que pase en ese partido mi opinión no va a variar un ápice. Anhelo no que seas el “Wenger” del Sevilla, aspiro a que seas lo que eres, el “Jiménez” del Sevilla, y el espejo dónde se quieran reflejar otros Clubes de España y de Europa.
Dice un proverbio chino que “la mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple”… y tú Manolo (guerrero dónde los haya) has hecho lo principal conquistar tu propio temple.
Me despido deseándote lo mejor, porque también será lo mejor para el Sevilla y para mí, y seguiré aplaudiéndote y animándote (como lo vengo haciendo desde el primer día que ocupaste el banquillo) hasta lograr el consenso y el respeto que te mereces.
Un abrazo de tu amigo Ricardo.
Nada más y nada menos y recuerda ¡Sé feliz, sé del Sevilla!.
Ricardo Villena



