por Francisco Borrego | 29 Septiembre 2009
¿Será capaz Iturralde González de jugárnosla otra vez? ¿Lo habrán enviado quienes gobiernan el estamento arbitral, los López Nieto y compañía, para ese cometido? Estamos asistiendo al ascenso meteórico de una entidad que se está consolidando a todos los niveles y fundamentalmente en el deportivo como alternativa a Real Madrid y Barcelona. ¿Acaso todavía nos queda por pasar el filtro más importante? ¿La revalida que nos posicione definitivamente en la cumbre? Y para ello ahí esta Iturralde González, protésico de profesión, para intentar con su instrumental de actuaciones cariar la grandeza incuestionable del Sevilla, FC.
Ya se nos ha cruzado demasiadas veces para aguarnos la fiesta, pero la última fue el colmo, pues se trataba de la consecución de una liga y eso son palabras mayores. Su nefasta ¿intencionada? actuación nos privó de ese privilegio. Y no olviden que ya van dos veces las que nos hace el estamento arbitral la misma jugada. Aquella en la que Ansón nos la quitó hace muchos años y ésta reciente de Iturralde.
Por tanto nos deben una liga y esto no se enjuga por el hecho significativo de cambiarnos de colegiado en la final de la Copa del Rey, actuación que dice mucho de los intríngulis de la federación, cuando el elegido en primera instancia por el malagueño López Nieto para arbitrarla era Iturralde González. ¿Qué se cuece tras estos tejemanejes federativos? ¿Qué se necesita para que nuestro Sevilla, FC marche por su merecimiento y trayectoria, a gozar de las mieles de la gloria?
El partido próximo que viviremos en el Ramón Sánchez Pizjuán es de los de poder a poder, las casas de apuestas estarán que echan humo y esto, en fútbol, en los últimos tiempos parece fundamental. La diferencia de goles entre ambos contendientes, es de tres puntos que tiene de más el equipo capitalino, lo que de ganar el encuentro nuestro Sevilla, FC daría un golpe de efecto en las miras que se tienen de la competición liguera, pues daría paso a un tercero en discordia, un tercer gallo en un corral al que no está invitado y esto se hace preocupantemente incómodo a tenor del vocerío reinante de los medios de comunicación de la capital de España, que nos venden diariamente la más que hastiada dualidad Real Madrid-Barcelona, Cristiano Ronaldo-Messi. Vocerío que se antoja, para los que no somos de ninguno de estos dos equipos, de una insufrible y melosa patina que acrecienta una puesta en escena de lo más babeante y bochornoso del fútbol europeo.
La intencionalidad juega un papel predominante en este encuentro y para él nos traen a Iturralde González, protésico de profesión, con el fin de que haga su trabajo e intente desarraigar lo que a todas luces molesta y mucho en los más oscuros e insospechados lugares del entramado futbolístico. Y aquí es donde ha de apostar fuerte nuestro Sevilla, FC que, dispuesto a ser alternativa a los grandes, debe demostrarlo con más esfuerzo y tesón del que en situaciones normales haría falta, para hacerlo realidad. La revalida se antoja difícil, son muchos los condicionantes a tener en cuenta, muchos los enemigos que han puesto sus esperanzas en el sacamuelas y no quieren dejarse defraudar. Pero el fútbol es fútbol, lo dijo alguien que no recuerdo, y en el transcurso de un partido todo es posible, once jugadores se enfrentan contra otros once y la calidad que se presupone en ambos está más que contrastada. Juguemos, no tenemos nada que perder y mucho que ganar, aunque no estaría de más que nuestro querido Presidente, para este encuentro, invitara a Michel Platiní al palco del Ramón Sánchez Pizjuán, porque es fundamental que tan alto dignatario conozca quien es Iturralde González.
Francisco Borrego



