por Francisco Borrego | 26 Septiembre 2009
Nos tirábamos de los pelos, yo el primero, nada más acabar el encuentro en Valencia. No voy a repetir lo que allí demostramos, pero es curioso que cuando se pide calma no sepamos o no queramos tenerla. La liga es muy larga y debemos meternos en la cabeza de una vez por todas que pretender ser el primero en la jornada primera no es significativo, puesto que esto no es como empieza, sino como acaba. Ni tan buenos somos ahora, porque ya escuchamos las palabras de Jiménez a la conclusión del partido frente al Mallorca sobre lo que debimos hacer y no hicimos, ni antes éramos tan malos cuando él mismo nos solicitaba paciencia desde la sala de prensa de Mestalla.
No se debe confundir ambición con impaciencia, ambición debemos tener si queremos ser un equipo grande. Sabemos que la entidad desde hace tiempo, poco a poco, está poniendo los mimbres necesarios para consolidarse entre la elite, pero quien carece de paciencia está abocado a no tener una perspectiva real frente a lo que ansía. Este Sevilla, FC está confeccionado para grandes cosas, con un bloque homogéneo en el que se han limado algunas carencias de la pasada temporada, sobretodo en el centro de campo, con un Zokora inconmensurable, que abarca una amplia zona del terreno de juego y permite a los laterales irse adelante con confianza. Con un Konko que es otro fichaje, pues parece reafirmarse esta temporada. Y en la delantera el refuerzo de Negredo posibilita que podamos alternar y mantener siempre dos jugadores de primer nivel frente al marco contrario.
Y Jiménez se va asentando como entrenador. Es complicado serlo en el Sevilla y más cuando se es de la casa. Su sistema de juego se fundamenta en un bloque que defensivamente sea rocoso y difícil de contrarrestar. A partir de ahí los jugadores creativos harán el resto y eso es lo que estamos viendo en los primeros compases de la liga, menos en Valencia que podemos calificar como un accidente. Tras tres partidos de aquel, nos encontramos en la misma posición que terminamos la pasada temporada, con un fútbol que permite pensar en darnos muchas alegrías en el transcurso de ésta. Será buena piedra de toque el encuentro frente al Real Madrid, nos aportará una idea del potencial de nuestro Sevilla, pero si no damos la talla no pasa nada, no volvamos a las andadas, pensemos que frente a los capitalinos puede pasar cualquier cosa. Jiménez deberá reincidir en la veteranía que atesoran los jugadores y predisponerlos para el encuentro, apostando fuerte. Son partidos que de ganarlos, la reacción posterior se extiende a todo el mundo futbolístico pero, con el potencial exhibido por el Real Madrid, es tarea complicada. No pasa nada si no podemos. Hay que saber jugar el partido e intentar llevarlo a nuestro terreno, pues habremos ganado mucho si lo conseguimos.
Lo que no debe nuestro Sevilla, FC es amilanarse ante nadie y sí presentar sus credenciales frente un equipo hecho a golpes de talonario al que aún le falta recorrido para conjuntarse como quisiera Pellegrini. Pero, vuelvo a decir, no perdamos de nuevo la paciencia y pensemos hoy tan sólo en Bilbao nuestro próximo rival. Dicen que Jiménez es discípulo de Caparrós. Los dos beben de los pechos del Sevilla. Las espadas están en lo alto, que ruede el balón.
Y confiemos, al final estaremos donde queremos. Las cosas se están haciendo bien y los frutos los seguiremos recogiendo. SI o SI.
Francisco Borrego



