por Pedro Monago | 20 Septiembre 2009
Creo que es una sensación generalizada entre los aficionados al fútbol la de que la prensa, especialmente la nacional, no trata de igual forma los asuntos relacionados con los jugadores del Madrid –sobre todo- y del Barcelona, que los del resto de los futbolistas, independientemente de los méritos que haga cada uno. Es evidente que las cosas que hacen Luis Fabiano, Perotti o Navas en el campo no tienen la misma repercusión mediática que si jugaran en uno de esos dos equipos.
Siempre me he preguntado si en realidad quienes militan en los dos primeros clasificados de la Liga española la pasada temporada no serán de verdad capaces de saltar más alto, o ser más rápidos y más fuertes que los demás, aunque a nosotros no nos lo parezca y veamos la realidad deformada por nuestro forofismo sevillista.
Durante mis vacaciones, me pareció un ejercicio práctico adecuado para salir de estas dudas comparar a algunos jugadores que militan en esos equipos en la actualidad y que anteriormente lo hicieron en el Sevilla, con cómo eran ellos antes de irse a ese paraíso futbolístico y elegí a dos que anduvieron un tiempo peleando por el mismo puesto: Sergio Ramos y Daniel Alves.
Puse manos a la obra y recopilé más de cuarenta horas de videos con sus actuaciones en el Sevilla y en sus actuales equipos y selecciones. Más de una semana viendo jugadas de ambos defendiendo y atacando por la banda derecha en las dos etapas, con sus diferentes estilos, y por más que rebobinaba y repetía sus jugadas no acababa de ver grandes diferencias en sus desempeños actuales con lo que hacían en nuestro club. Se ve que hay algo que se me escapa, pensé.
Reconozco que ya había desistido de mis intentos de alcanzar la verdad cuando ví en televisión una entrevista con Alves que me dio una pista. Me fui corriendo a Internet a buscar fotos de él mismo y de Ramos, no siéndome difícil encontrar muchas de su etapa actual y alguna de su período de jugadores del Sevilla.
Puse las fotos del antes y el después juntas y ¡ahí estaba, ya sabía lo que había cambiado! Sabía yo que la prensa nacional no podía ser tan injusta, lo único que había que hacer era buscar la verdad y la verdad no está en cómo juegan –no saltan más, ni corren más rápido ni son más fuertes- sino en su físico: ¡ahora son mucho más guapos! Casi 600 kilómetros en el caso de Ramos y 1000 en el de Alves, han producido un efecto mágico en sus fisonomías, concretamente en nariz y orejas respectivamente. Ramos tiene ahora la nariz de Nicole Kidman –esperemos que se quede ahí y no pase a la de Michael Jackson- y a Alves casi no se le aprecia que tenga pabellones auditivos, de pegaditos que los tiene.
Lo bueno de este descubrimiento es que me sirve también para entender otras cosas que anteriormente me hubieran resultado incomprensibles, como por ejemplo por qué en una crónica del Osasuna-Sevilla de una página de Internet se decía que Fernando Navarro y Sergio Sánchez son unos laterales limitaditos. ¿Han visto sus narices y orejas?
Pedro Monago



