por J. Félix Machuca | 18 Septiembre 2009
Luisfa es el rey. El nuevo rey de una monarquía sevillana que se abandera con el rojo y gualda de las camisetas europeas.
No voy a decir ni esto contra las camisetas. Me gustan. Me encantan. Y me gustan y me encantan porque en un país donde se ofende y quema nuestro símbolo a mi me llena de orgullo que mi equipo la exhiba.
Decía que Luisfa es el nuevo rey. Su papel en la canarinha y en el Sevilla lo han aupado al trono. Si jugara en Madrid lo ponían hasta para anunciar la teletienda.
Ahora nadie lo discute, nadie lo cuestiona. Pero…
…Pero hace no más de un mes y medio, cuando decían que un equipo italiano de jerarquía se lo quería llevar, a más de un sevillista le pude escuchar que se fuera, que lo liaran en un paquete con lacito y que se lo llevaran.
No hace más de un mes y pico que escuché esto. Y se lo oí a más de uno y a más de dos.
Hoy esos científicos que imploraban para que Luisfa se fuera a Italia son fervientes súbditos del monarca mulato. Fieles vasallos del poder de sus goles.
No quiero seguir. Para qué. Saquen ustedes las consecuencias que crean oportunas. Pero tenemos un rey al que Petrescu eleva a la categoría de los mejores del planeta fútbol y hubo más de uno que quiso enviarlo a Milán envuelto y con un lacito de regalo. Qué vista, padre.
J. Félix Machuca



