por Sebas Cardenas | 11 Septiembre 2009

Me da la sensación de estar en una especie de Déjà Vu en cuanto al tema de las camisetas. Esto ya lo he vivido, y varias veces por cierto. Todo sigue igual, la misma rutina año tras año tras la presentación.
Considero importante que uno se aferre a sus ideas a muerte, para bien o para mal. Y por eso me parece perfecto que, si el Consejo de Administración entiende que las camisetas en Europa deben portar la bandera de España, defiendan su postura a capa y espada. Aun sabiendo que hay sevillistas a los que no les gusta la idea pero… ¿se ha tomado alguna vez una decisión en la que estén de acuerdo absolutamente todos los sevillistas?. Está claro que no, y prueba de ello es la mini-manifestación que algunos tuvieron a bien realizar durante la presentación de las camisetas.
Es cierto que en la Asamblea de Accionistas se pasó una encuesta con la siguiente pregunta. “¿Estás de acuerdo con la inclusión de banderas en las camisetas del Sevilla FC”?. Yo mismo puse que sí, y estoy seguro de que, como dijo el presidente ayer, el 99% de los asistentes marcaron la misma opción.
¿Dónde está el problema entonces?. Pues muy sencillo: en la estética. Tengo claro que a la inmensa mayoría del sevillismo no le importa el hecho de llevar una bandera de España, de Andalucía, del Ayuntamiento o de la ONU si hace falta. Ahora bien, yo creo que de lo que se queja la gente es de la exageración de la reseña dentro de la camiseta.
Y hablo de exageración porque hemos ido aumentando los detalles año tras año (aunque para ser justos este año no es tan alarmante como en años anteriores). No recuerdo a nadie quejarse por la camiseta de Glasgow, donde una pequeña bandera de España se incluyó en el cuello o de la final de Copa del Rey donde se hizo lo mismo con la de Andalucía. Sin embargo sí he visto a gente protestar por las camisetas de Champions de hace dos años o las de la UEFA de la temporada pasada.
Lo queramos o no los seres humanos estamos condenados a ser lo que somos en función de donde nacemos y seguiremos siendo -la mayoría- sevillanos, andaluces, españoles y, por supuesto, sevillistas. Ahora bien, presumamos de ello si es necesario pero… discretamente por favor.
Sebas Cárdenas





