por Francisco Borrego | 3 Septiembre 2009
No viene bien para los intereses de equipo y afición este parón que nos ha cogido a todos todavía en mangas de camisa. El veraneo se ha cortado ante la vuelta imparable del campeonato de liga, pero empezar a las primeras de cambio con un partido y hacerlo con demasiadas sombras que han traído serias dudas para luego parar, no es bueno porque es mucho tiempo para retomar a posteriori de nuevo la dinámica del campeonato. Esto ha traído que el partido disputado en Valencia y que perdimos con un juego insulso y anodino sirviera para abrir una brecha, (¿se ha cerrado alguna vez?) entre el entrenador y la afición.
No voy a poner paños calientes sobre lo acontecido en Mestalla, pero sí quisiera un poco de cordura porque esto no ha hecho más que empezar. Aunque hay ciertas dudas que no consigo despejar, hago examen de conciencia y mi propósito de enmienda es reconocer que tenemos que tirar todos para el mismo lado, puesto que lo contrario es contraproducente para los intereses del Sevilla FC.
Aún así nuestro entrenador debe haber tomado conciencia de que el partido fue malo de solemnidad, que se jugó, no se si motivado por el terreno de juego o porque son de esos días que no te sale nada, al patadón y sin orden ni concierto. Debe reconocer que hay mucho que hablar en el vestuario y que la pretemporada ya pasó y que lo que lo que se ha puesto a rodar es lo definitivo y hay que ponerse las pilas sabiendo el porqué de los errores cometidos y poner el remedio correspondiente.
Las críticas siempre existirán, es algo con lo que debe convivir Jiménez, puesto que es la exigencia de un club grande y entender que lo único que desea la afición es que el equipo tenga un patrón de juego y que imprima su sello ganador en los campos en donde se enfrente. Luego fútbol es fútbol, pero por lo menos observar el esfuerzo que se realiza y recompensarlo con el juego que se le presupone a un conjunto de la categoría del nuestro.
Francisco Borrego



