por Francisco Borrego | 30 Agosto 2009
Mucho y grande debe ser el entripamiento que tiene la cadena privada Antena 3 para con el Sevilla, FC. ¿Vienen estos lodos de lo que reclamamos judicialmente y nos debe abonar todavía por derechos de contrato de transmisión? o ¿Qué otra causa puede ser la que anda royendo por los circuitos de la mencionada televisión?.
La historia me sitúa en aquellos días en los que el sr. Asensio quiso hacerse con el Sevilla, FC., con el consentimiento del sr. Escobar y Caldas. Por supuesto aquellos movimientos extraños que por entonces existían no pasaron de ser, meros intentos y afortunadamente no fueron a mayores y marcharon al olvido. Pero no debe venir de tales circunstancias la omisión sibilina a quien es actualmente, le pese a quien le pese, el tercero de la Liga y sí es una cuestión que, aunque no ha de preocuparnos en demasía, debiéramos conocer las raíces, si existen, que hacen posible tal comportamiento para con la entidad.
Y digo esto, ya que raya el colmo de los despropósitos mencionar en el tiempo de deportes, en la víspera del sorteo de Champions, a los integrantes españoles, con amplios reportajes para R. Madrid ¿Su protegido?, FC Barcelona, Atco. de Madrid y pasar casi por alto, porque sólo mencionaron el nombre y al final, al Sevilla, FC. Tiene la cosa más guasa cuando en el caso del Atco. de Madrid comentan con imágenes incluidas el esfuerzo conseguido para estar en uno de los bombos clasificatorios.
Manda bemoles, por no decir algo mayor, la bola que le dan al segundo equipo de la capital. Es para preguntarse qué es lo que han hecho en estos últimos años más que el Sevilla, FC, si no cambiar de jugadores cada temporada, y si me apuran ¿merecen lo logrado en las cinco últimas temporadas la atracción plena que tienen para el club de la ribera del Manzanares? Preguntas que me hago sin hallar respuestas que me satisfagan.
De todas formas, como dijo nuestro Presidente sabiamente: Nosotros a lo nuestro y los demás que hagan lo que quieran.
Pero aún así, produce ya cierto hastío por su continua y constante repetición.
Francisco Borrego



