por Ángel Cervantes | 26 Agosto 2009
Volvemos, pero lo hacemos todos. Los que más de treinta años después del primer carnet seguimos sintiendo en el estómago los nervios propios de la temporada que empieza, como si fuera ayer y el fichaje estelar hubiera sido Daniel Bertoni. Los que, conociendo el paño tosco de los sinsabores en forma de temporadas mediocres, una tras otra sin solución de continuidad en el mejor de los casos, nos dejamos llevar por un dulce sueño en forma de Liga de Campeones. Los que saben lo difícil que es acertar por sistema en la gestión deportiva de una entidad, pese a contar con los mejores profesionales del ramo. Los que, en fin, saben valorar lo mucho y lo bueno que hoy se disfruta, lo que nos espera a la vuelta de la esquina.
También vuelven los que un día se subieron al carro y, justo es reconocerlo, nos ayudaron a ser grandes. Vuelven, sin embargo, con su pragmatismo por bandera, criado al calor de los triunfos y las celebraciones masivas. Vuelven los que profesan la fe de ciertos medios de comunicación locales, esos que haga lo que haga, diga lo que diga, actúe como actúe, seguirán clavando en el centro de sus dianas, desde la comodidad de atacar por el flanco más débil, el retrato de un tipo honesto y trabajador nacido en Arahal. Un sevillista a carta cabal, por más señas.
Vuelve el fútbol, vuelven los debates. Vuelve el tercer clasificado de la Liga 2008-2009; los demás rivales, miran de reojo, con recelo. Para ellos no hay ninguna duda.
Ángel Cervantes



