por Paco Romero | 19 Agosto 2009
¿Información-opinión, objetividad-tendenciosidad, imparcialidad-arbitrariedad, ecuanimidad-obcecación, honradez-indignidad, veracidad-tergiversación, integridad-perversidad? El eterno debate reaparece este largo verano y se hace más presente e irritante que nunca.
Para muestra, tres botones que podrían ser trescientos:
Domingo, 16 de agosto. Antena 3 “informa” a sus televidentes de la final del Carranza disputada la noche anterior: “Continúan las pachangas… un grande [el trofeo] venido a menos en el que no ha participado ninguno de los primeros de nuestro fútbol… el trofeo, un juguete para unas vitrinas en la que siempre queda bien… Del Nido lo celebra como si fuera la Champions…”. Y todo ello después de haber informado con todo lujo de detalles del “partido de siglo” (nada de pachanga) disputado por el equipo de todos los gobiernos de todos las épocas en San Sebastián, conmemorativo del centenario de la Real Sociedad.
Lunes, 17 de agosto. Titular de la contraportada del cuadernillo de Deportes de ABC: “Sin Jiménez se juega mejor”. El jefe de deportes del regenerado diario sevillano, después de poner en duda la profesionalidad de Kanouté, se entretiene en afirmar: “Curiosamente, los segundos 45 minutos contra los valencianistas y el partido completo contra la gente de Lotina se jugaron sin Manolo Jiménez, expulsado el primer día. ¿Efecto óptico o el equipo juega mejor sin él en la banda?”
Lunes, 17 de agosto. Cope Sevilla: “Koné no es delantero centro. Lautaro Acosta no tiene sitio en el Sevilla… habría que cederlo… es un jugador que corre mucho, que lucha mucho pero que al final es otra cabra loca”.
Lo de la cadena televisiva, hasta cierto punto, tiene una explicación: bastantes quebraderos de cabeza les ha dado a sus dirigentes el Sevilla y el sevillismo desde que, con Antonio Asensio a la cabeza, pretendieron asaltar a las bravas al Grande de Andalucía hasta que, con José Manuel Lara a los mandos, han vuelto a morder el polvo, derrota tras derrota, en los tribunales de justicia por aquello de sus constantes incumplimientos en materia de contratos televisivos.
Lo de los medios sevillanos sólo puede entenderse desde la indignidad, la inmoralidad, el resentimiento y la inquina de sus ignotos protagonistas, grises reporteros sevillistas ignorados por “el club de sus amores” en las recientes celebraciones de títulos, éxitos y efemérides centenarias.
¿Se puede ser más miserable, se puede ser más ruin?
Ladran, luego cabalgamos…
Paco Romero



