por Alejandro González-Serna | 11 Agosto 2009
Habrá quien diga que se exagera. Que hay decenas de muertes a las que nadie presta atención. Que un futbolista no es más importante que un albañil, etc…
Estamos de acuerdo, pero lo cierto es que a veces a los futbolistas, sea por verlos a diario, sea por escucharlos en entrevistas, sea por llevar nuestro escudo, etc…Es como si los conociéramos de toda la vida pese a no haberles dado nunca la mano. Los sentimos como algo parecido a un amigo pese a no haber hablado nunca en persona con ellos. Los tenemos un cariño similar al que profesamos a algunos familiares lejanos pese a no compartir ningún lazo de sangre.
Son cosas que tiene el fútbol, capaz tanto de regalarnos alegrías enormes como de sumirnos en profundas y oscuras tristezas. Hoy, por desgracia para los amantes del fútbol, es momento para el dolor.
El dolor de los pericos se hace nuestro y nos devuelve por instantes, como si de un viaje astral se tratara, a aquel doloroso 28 de Agosto. Aquella larga noche de insomnio en la que todo se volvió banal y frívolo.
No era el Madrid el que nos quitaba un futbolista pagando la cláusula sino el mismísimo cielo el que nos robaba a nuestro Antonio sin que pudiéramos hacer nada para evitarlo.
Recuerdo aquella larga noche, con la radio encendida junto a la almohada, con nuestra radio. Una radio que aquella noche más que nunca fue la que sintió como nosotros.
Hoy, más vale tarde, quiero agradecer la impagable compañía, apoyo y consuelo que nuestra radio nos brindó aquel día.
Yo, ovillado en la cama, sin terminar de creerme lo que había ocurrido, era incapaz de articular palabra. Imagino lo difícil que debió resultar para los profesionales de nuestra radio llenar aquellas largas horas de llanto e impotencia.
Fue uno de los momentos más duros que ha sufrido el sevillismo y de hecho, creo que tuvo consecuencias más allá de lo futbolístico, y aquella herida, aquella ruptura, aún colea entre nuestra afición con forma de otras frustraciones.
Nuestra radio estuvo encendida, regalándonos una palabra amiga. Por suerte en los momentos duros no se dedicó a poner un disco rallado ni música intrascendente como ocurre en otros sitios.
Nuestra radio dio la cara y estuvo con nosotros. Estuvimos todos con la radio encendida.
Estos días la afición españolista no tiene consuelo. Imagino que a falta de radio, todos los pericos habrán permanecido cerca de su televisión oficial y espero que esta les haya respondido como se merecen.
Espero que pronto la afición perica retome el vuelo, que Dani Jarque descanse en paz, que su familia de sufra lo menos posible, que las hienas y los buitres carroñeros de las ondas se escondan en sus madrigueras, que no vengan de nuevo a vender sus excrementos de morbo, duda y escándalo. Que no vengan los periolistos de turno a dar conferencias magistrales sobre medicina deportiva, vomitando sus papillas de bilis y señalando con el dedo a los que han decidido que sean cabezas de turco, que respeten el dolor de la gente.
A ver si esta vez es posible.
Alejandro González-Serna



