por Alberto Moreno | 28 Julio 2009
Y son realidades…
Ale sale al césped tras subir los escalones desde el túnel. En cada peldaño se ha ido ganando el paso al siguiente para llegar hasta aquí, otra vez. Antes de correr hacia el campo que le ha visto crecer, hace como otras veces. Mira arriba, buscando la sonrisa de su padre, seguro orgulloso. No la ve, la siente. “Va por ti”. Tan humilde como siempre, más maduro que nunca.
Ahora es el turno de Manuel, que nada más salir no ha podido evitar mirar hacia gol norte. Nota aún ese cosquilleo. Se recuerda con aquella cara de felicidad envuelta en lágrimas de capitán. Ahora es uno más, que no es poco, de su Sevilla. Uno más…nunca menos. Bienvenidos a casa.
A Javi le toca hoy. Está en la puerta del vestuario. Una mirada de Andrés es suficiente: “Hazlo como sabes”. Se ha ganado el respeto de uno de los mejores guardametas de la historia del club. Ambos conforman un espejo de dos caras. Uno se fija en el otro. El otro se recuerda en el uno. Está preparado para cubrir un hueco vital cuando sea necesario, cuando llegue su momento definitivo. No se puede tachar de conformista al que hace una apuesta valiente. Sigue sembrando para que la cosecha sea exitosa.
Por delante estará hoy David. Más que de futbolista, viste de sentimiento. Con sus colores de siempre, un corazón con silueta de escudo y…no lleva dorsal, sino institución. Recuerdo imborrable del amigo que se fue, pero está. Juega con la ilusión de principiante, pero con la experiencia de un luchador.
Los cuatro están en su casa. Y todos han tenido que salir en busca de partidos, de experiencias, de madurez…Unos volvieron antes, otros después. Los regresos no se regalan, se ganan. Para los cuatro ya es pasado aquello de canteranos de futuro. El futuro ya es presente.
Y así debemos mirarlos. Como al resto, no menos. Que ser de la casa no sea un muro que evite dar valor a quien lo tiene. Arranca para ellos una temporada de Champions. Dejemos de verlos como niños.Son una pieza más, del mismo valor que el resto, de un engranaje que debe funcionar a la perfección. Eso es un equipo.
Alberto Moreno



