por Agustín Rodríguez | 5 Julio 2009
Así tenemos que estar los sevillistas en estos momentos. Estoy escuchando cosas que no me gustan en cuanto a supuestos proyectos políticos para favorecer al Betis e intentar arrebatárselo a su primer accionista o “la mayoritaria” como a él le gusta que le llamen.Me ha llegado el rumor que parte de la clase política de tendencia bética dentro de las instituciones, léase – Emilio Carrillo, Gómez de Celis, José Rodríguez de la Borbolla, o los impresentables Blas Ballesteros y Carretero, están planteando la posibilidad de conceder una recalificación de gran calado tanto del estadio como de la ciudad deportiva del Betis para asumir el pago que exige la mayoritaria, anular la deuda que mantiene el Betis de más de 90 millones de euros y tomar el camino del estadio de la Cartuja.
Si esto que de momento es un rumor se convierte en una realidad, en el Sevilla tenemos que protestar hasta el infinito. Ya está bien de que el club de la Palmera, sea siempre el que cuente con todas las ayudas por parte de las autoridades, ayudas que por sistema a los sevillistas nos niegan una y otra vez.
Es una larga historia esto de las ayudas gubernamentales al club bético. En 1918, el Sevilla tuvo que buscarse un nuevo emplazamiento porque nos desahucian del Prado y nos vemos en la obligación de tener que construir el campo Reina Victoria en terrenos alquilados a la marquesa de Esquivel. Al Betis lo alojan y le construyen un campo las autoridades de entonces en terrenos del Patronato.
En 1928, nos obligan las autoridades a otro traslado por la celebración de la Exposición de 1929. El Betis sigue utilizando el Patronato sin pagar ni una peseta. El Sevilla tuvo que alquilar primero y comprar posteriormente los terrenos de Nervión, negándole las autoridades ayuda alguna, y eso que los tópicos de siempre aseguran que éramos el equipo del régimen. En 1939, el Betis se traslada al Stadium de la Exposición y más de lo mismo, uso sin pago alguno y estadio construido.
En 1956, se comienza la construcción del Sánchez Pizjuan y las autoridades no ponen ni un céntimo. Otra vez más de lo mismo, los sevillistas hacemos nuestro estadio con sangre, sudor y lágrimas y con nuestro dinero.
En 1962, al Betis le venden por un precio casi simbólico el Estadio de Heliopolis de propiedad municipal, que se sepa nunca apareció ni un solo recibo que justificase el pago de cantidad alguna.
Mientras que esto ocurre, el Sevilla tiene que comenzar a desprenderse de los terrenos aledaños al Sánchez Pizjuan, ya que estábamos acorralados por las deudas.
En 1990, nos recalifican los terrenos del antiguo Nervión para que procedamos a la venta de unos terrenos que son de nuestra propiedad y la directiva del Betis pide un trato compensatorio, cosa que el ayuntamiento no pudo hacer al carecer el Betis de terrenos para recalificar.
La última recalificación realizada por urbanismo al Betis la hace sobre unos terrenos de propiedad municipal, recalificación parada por descubrirse mucha opacidad en la gestión del Sr. Lopera.
Ahora llegan rumores de posible recalificación y venta del estadio y de la ciudad deportiva. El terreno de la ciudad deportiva del Betis es de propiedad pública y está cedido al Betis por 99 años. No es admisible que pueda vender unos terrenos que son de todos los sevillanos, en ningún caso el propietario es el Betis.
Por eso no solo los sevillistas tenemos que estar con los ojos bien abierto, son todos los ciudadanos de Sevilla o tal vez los de Dos Hermanas, los que tenemos que preservar que las autoridades no cometan otra irregularidad para beneficiar siempre al mismo Club.
Agustín Rodríguez



