por Bertoni | 29 Junio 2009
Siempre falta algo. Es imposible tener un club, donde no falte algo. Lo que yo echo de menos en el Sevilla FC. SAD en 2009 es un entrenador para una emergencia. Puede parecer una tontería, pero no lo es. El otro día decía Antonio Valero: Cuando Juan Arza se sentó en el banquillo del Sevilla al final de los años sesenta, me pidió que yo fuese su ayudante y así lo hice.
Está claro que han cambiado mucho las cosas en estos tiempos pero yo mantengo la teoría de que el Sevilla ha dado un paso de gigante y ya no es el Sevilla ni de los años sesenta, ni el de los ochenta, ni el de los noventa, ni el de los… el Sevilla actual es otra cosa.
Aparte de que no se debe olvidar nunca el pasado, los sevillistas se tienen que acostumbrar a un Sevilla del siglo XXI. A un Sevilla moderno y a un Sevilla que maneja la friolera de 100 millones de euros de presupuesto. Y ahí radica mi opinión en cuanto a que en este club falta algo. Entre otras cosas falta un entrenador de reserva con peso específico.
Ojalá que a Manolo Jiménez no le entre una gripe o cualquier otra dolencia de esas que son pasajeras pero también pejigueras. Ni Jesús Calderón, ni Juan Lozano, los “segundos” de Jiménez, poseen, ni entidad, ni experiencia como para afrontar una circunstancia de emergencia en el Sevilla actual. Ni Diego Rodríguez, ni Ramón Tejada, ni ninguno de los más de treinta entrenadores que hay en la casa sevillista están en disposición de afrontar una cosa así, por mucho que Monchi repita que el Sevilla actual es también una “fábrica de entrenadores”.
Una situación de emergencia con lo que se juega el Sevilla en champions, en liga o en copa, sería fatal y debería estar previsto la forma de afrontarlo. En la temporada 88-89, entrenaba Javier Azcargorta, se torció la temporada y momentáneamente ocupó el banquillo Pepe Ortega, hasta que llegó Roque Olsen. Imaginad una situación semejante en el Sevilla actual.
Bertoni



