por FJ Carrasco | 15 Junio 2009
Recuerdo de aquellos tiempos la ilusión con la que un grupo de amigos de San Juan de Aznalfarache íbamos cada verano al Ramón Sánchez Pizjuán a renovar nuestros carnés de temporada, cuando mirar el número de socio que nos ponían año tras año en aquella “libretilla” llena de números y letras para perforar los días de partidos de Liga y Copa sólo nos servía para vacilarle a otro amigo en el colegio o en el “tuto” de quién llevaba más tiempo de socio.
Ahora, metido en una edad digamos que “de madurez”, constato que si, que los años no pasan en balde, pero sólo físicamente. En mi interior, en mi alma, parece que el tiempo se paró en aquellos años de ilusión y de camino incansable hacia unos sueños. Sueños muchos ya cumplidos y otros en los que sigo en su búsqueda… y que llegarán, porque yo sé que “los sueños se cumplen”.
Hoy, muchas cosas han cambiado. Ya no voy cada verano con mis amigos en un autobús hasta la Torre del Oro, ni pasamos hablando de nuestros sueños a través del túnel de paso inferior de la Estación de Cádiz para llegar a Nervión a través de San Bernardo. Ahora voy acompañado de mis dos hijos, a los que les voy hablando por el camino de las andanzas de su padre durante tantos años de sevillismo. Les voy contando que el Sevilla Fútbol Club que ellos disfrutan está a años luz por encima de aquel al que yo estaba loco por ir a ver cada día de partido en Nervión. Les voy inculcando -nunca dejaré de hacerlo- que si nuestro equipo tiene que volver algún día a luchar por quedar en mitad de la tabla o, simplemente, a quedar por encima de cualquier equipo segundón de la Liga, hay que ir a la Bombonera cada día de partido con las mismas ganas de aquel jueves de Feria contra el Schalke 04.
Porque ser Sevillista siempre ha sido muchísimo más que ver a nuestro capitán de equipo levantando copas o tener pósters de nuestros jugadores saltando entre una lluvia de papelitos de colores.
Hoy, 15 de junio de 2009, voy camino de Nervión, como siempre, con la misma ilusión de mi niñez, en busca de mi carné, en busca del carné de mis hijos, para la temporada 2009-2010.
Mis amigos me esperan en la cola de taquilla, con la sangre de su sangre cogidos del brazo.
Muchos años en el cuerpo.
Muchos sueños en el alma.
Sevillismo en estado puro por encima de los tiempos.
FJ Carrasco



